Las organizaciones buscan reinventarse adaptándose a ritmos de cambio cada vez más vertiginosos. Innovar, ser flexibles y responder con velocidad a las demandas del negocio son imperativos, y surge así el modelo de células horizontales, una transformación en la gestión empresarial que combina autonomía, agilidad y el poder de la inteligencia artificial (IA).
Jorge A. Macazaga, director de Clever Output, consultora especializada en Lean y agilidad, explicó a iProfesional como es el modelo de células horizontales, sus beneficios, los desafíos culturales y la sinergia que construye junto a la IA.
¿Qué son las células horizontales y por qué transforman la empresa?
El término célula horizontal remite a equipos multidisciplinarios, autogestionados y orientados a procesos, que funcionan como «mini-empresas» dentro de la organización. Macazaga lo definió como un modelo evolutivo en el que los perfiles de los integrantes, tanto en habilidades técnicas como en capacidades humanas, se seleccionan «para encontrar los mejores candidatos en puestos específicos, apuntando a manejar las distintas actividades de un proceso horizontal».
Según el director de Clever Output, «no existe una composición ideal, sino un camino evolutivo donde las personas adquieren las capacidades necesarias, tanto humanas como técnicas, dentro de un plan preestablecido.» Esta flexibilidad para conformar los equipos permite adaptarse al contexto y necesidades, acelerando los resultados y fomentando la polivalencia dentro de la célula.
Fundada en 1991, Clever Output trabajó con más de 150 empresas, abarcando industrias, servicios y multinacionales como Robert Bosch; y con trabajos en el extranjero y una producción académica: por ejemplo, el libro «Agile at Scale» publicado en España en 2020.
Los beneficios de las células horizontales
Agilidad real: de la teoría a la práctica
Las células horizontales rompen el paradigma de departamentos aislados, que ralentizan la toma de decisiones y dificultan mejoras transversales. Según Macazaga, el diferencial competitivo reside en que «las actividades que intervienen en la satisfacción o rechazo de los clientes están contenidas en un 90% dentro de la célula. Se pueden tomar acciones de mejora mucho más rápido y con más efectividad que en una organización tradicional». Esta agilidad práctica implica que las células pueden:
- Responder rápidamente a las necesidades del cliente.
- Identificar y solucionar problemas en tiempo real.
- Aplicar mejoras continuas sin depender de otras áreas.
- Ejemplos concretos: en el sector logístico, una célula cubre integralmente procesos de picking, despacho y seguimiento; en la banca, una célula de back office detecta y soluciona ineficiencias mediante reuniones Kaizen, elevando la satisfacción del cliente.
Multidisciplinariedad y empoderamiento
Los equipos integran roles comerciales, administrativos, operativos y técnicos en función del proceso. «La autonomía de cada célula surge de una delimitación exacta de su alcance, por ejemplo, los clientes que atiende. El empoderamiento surge de esta definición, ya que cada célula actúa como una ‘mini-empresa’ responsable por sus decisiones y que tiene todos los elementos operativos y tecnológicos para alcanzarlos», enfatizó Macazaga. Este empoderamiento reduce la fragmentación y duplicación de esfuerzos, asegurando eficacia y coherencia en las acciones de cada célula.
Sinergia entre IA y objetivos de negocio
Las células orientadas al negocio logran un mejor aprovechamiento de la inteligencia artificial, porque los prompts están enfocados en objetivos claros que impactan sobre los resultados. Mientras que en empresas tradicionales cada área opera como una isla, «la generación de una mejora no impacta tanto sobre los resultados», dijo Macazaga. En cambio, en el modelo celular la IA se utiliza para potenciar la acción y el rendimiento colectivo.
Inteligencia artificial: el aliado en la célula horizontal
El valor diferencial de una célula horizontal reside en su capacidad de traducir datos en mejoras tangibles, y la IA ocupa un rol fundamental en esta transformación. Clever Output implementó herramientas como Power BI + AI insights, donde la IA procesa feedback de clientes, clasifica resultados por área geográfica, nivel de facturación y detecta palabras clave que indican satisfacción o rechazo.
El panel generado otorga a la célula una visión directa sobre las experiencias del cliente y áreas de mejora. La integración de IA en las células es estratégica y táctica al mismo tiempo:
- Herramientas tácticas: Automatización de flujos de trabajo y RPA (Robotic Process Automation), automatización de chats y atención al cliente.
- Herramientas estratégicas: Generación de perspectivas, análisis predictivo y mejora de métricas cuantitativas (KPI) predefinidos, con decisiones y consensos de los líderes de las células.
El director de Clever Output lo resumió así: «El tipo de herramientas va desde la IA generativa hasta la IA predictiva. Es fundamental desarrollar las bases de datos que permitan alimentar la IA, lo que es un tema de importancia estratégica y de un esfuerzo particular.»
La clave está en la colaboración transversal y el consenso: la consultora recomienda que todas las células utilicen la misma tecnología y bases de datos para maximizar sinergias y transferir aprendizajes.
El desafío cultural: la clave para escalar el modelo
Aunque la integración de inteligencia artificial en la organización puede resultar más sencilla que la adopción del modelo de células horizontales, el desafío central es cultural. La cultura organizacional es el factor que determina el éxito o fracaso de la transformación.
Macazaga destacó la necesidad de que el directorio y los gerentes comprendan el alcance del cambio. Es imprescindible definir el «estado futuro» de la organización y comunicarlo ampliamente antes de la implementación.
La experiencia demuestra que el liderazgo visible –reuniones periódicas con el presidente o gerente general, comunicación abierta, avance compartido– y las nuevas formas de capacitación, incentivos y KPI, preparan a la empresa para el cambio cultural.
Claves culturales
- Acompañamiento visible de la alta dirección.
- Formación y capacitación transversal en IA y agilidad.
- Incentivos alineados a objetivos de la célula y resultados de negocio.
- Definición clara de KPI específicos de cada célula.
- Comunicación abierta y constante sobre avances y desafíos.
Macazaga enfatizó: «La cultura organizacional es fundamental en esta transformación. Por una parte, es imprescindible que el directorio y los gerentes entiendan el cambio propuesto para poder validarlo y apoyarlo. La comunicación y capacitación ocupan un lugar central para compartir el avance y asegurar el involucramiento de todos.»
Nuevas habilidades y liderazgo en el modelo celular
Implementar IA exige a los miembros de cada célula capacidades diferentes a las tradicionales. Desde Clever Output subrayaron la necesidad de capacitación inicial en herramientas de IA, y sobre todo, procedimientos explícitos para su aprovechamiento, pero añadieron que «no significa un esfuerzo demasiado importante» en cuanto al aprendizaje técnico, sino en la adaptación del método de trabajo.
El liderazgo también evoluciona en este contexto. El líder de célula es ante todo empático y cohesionador, centrado en las emociones y el bienestar de las personas. «No necesariamente es quien más conoce, sino quien más sabe atender las necesidades emocionales de su equipo», aclara Macazaga. Las competencias de liderazgo incluyen:
- Escucha activa.
- Orientación a resultados.
- Capacidad de cohesión y motivación.
- Adaptabilidad y gestión emocional.
El modelo descentraliza el poder y promueve una gestión humanista que potencia la creatividad y el compromiso del equipo.
Casos de éxito: empresas de avanzada en el mundo
El modelo celular tiene casos emblemáticos como Spark, empresa de telecomunicaciones de Nueva Zelanda, y Haier, gigante chino de electrónica, que transformaron sus estructuras organizativas apostando por células.
«El modelo de células horizontales es el modelo del futuro», aseguró Macazaga, quien citó publicaciones de Harvard Business Review que identifican la célula como «la manzana de Newton de la productividad de esta época». Estos ejemplos ilustran el potencial de la transformación:
- Spark, Nueva Zelanda: Rediseño total de la operativa para fomentar equipos autónomos y multidisciplinarios, logrando agilidad, innovación y cercanía con el cliente.
- Haier, China: El modelo rendió frutos en la gestión de calidad, velocidad de respuesta y generación de valor sostenible, adaptando de forma radical el enfoque tradicional.
Sinergia y futuro: el camino hacia la escalabilidad
Macazaga advirtió que la escalabilidad del modelo depende de la capacidad de la organización para evolucionar culturalmente y aprovechar la tecnología de manera colectiva. La sinergia entre personas, IA y procesos horizontales es imposible de replicar por empresas tradicionales precisamente por la creatividad y motivación que se liberan en la célula.
«Mientras sigan existiendo seres humanos en las empresas, donde la ventaja estratégica surja de la creatividad y la motivación, el modelo de células horizontales va a ser un booster extra a la IA, imposible de copiar por una empresa tradicional», afirmó.
En una época marcada por la digitalización acelerada, desde Clever Output sostuvieron que el éxito empresarial no depende solo de la adopción de tecnología o IA, sino de la capacidad de transformar la cultura organizacional y abrazar la multidisciplinariedad y la autonomía que ofrece el modelo de células horizontales. La ruta implicará desafíos: formación de equipos, cambio de mentalidad, consensos tecnológicos, liderazgo empático y construcción de sinergias.