En un partido cargado de tensión y emoción, Bolivia dio un paso fundamental en su camino hacia la Copa del Mundo 2026. Este jueves en el Estadio de Monterrey, la selección altiplánica revirtió un marcador adverso para imponerse 2-1 a Surinam, en el marco del repechaje intercontinental. La victoria acerca al combinado nacional a su primer Mundial desde 1994, aunque aún debe superar una última barrera: Irak.
Un partido de nervios y reacción tardía
El encuentro comenzó con un ritmo pausado, donde Bolivia intentó controlar el esférico frente a un Surinam que apostó por una sólida defensa y rápidos contragolpes. La primera mitad transcurrió con escasas ocasiones claras, destacando solo un cabezazo alto del capitán Luis Haquín. Sin embargo, tras el descanso, el panorama cambió radicalmente.
Surinam encontró mayor fluidez y, a los dos minutos del complemento, Liam Van Gelderen aprovechó un error defensivo para adelantar a su equipo. El gol pareció descolocar a Bolivia, pero también generó una reacción inesperada en el rival, que comenzó a perder tiempo de manera sistemática con interrupciones y caídas al césped.
La remontada en seis minutos clave
La estrategia de dilación de Surinam resultó contraproducente. Bolivia, reforzada con cambios desde el banquillo, encontró la frescura necesaria para dar vuelta el partido en un lapso de apenas seis minutos. Al minuto 71, Moises Paniagua, quien había ingresado recientemente, aprovechó un rebote para empujar un remate cruzado que igualó el marcador.
La presión altiplánica se intensificó y, a los 77 minutos, el defensor surinamés Myenty Abena cometió penal sobre Juan Godoy dentro del área. Miguelito Terceros, figura clave en las eliminatorias, asumió la responsabilidad y convirtió el disparo definitivo para el 2-1, desatando la euforia entre los jugadores y la afición boliviana presente.
El sueño mundialista a un paso
La victoria coloca a Bolivia a solo un partido de terminar con una sequía mundialista de 32 años. El próximo y definitivo obstáculo será la selección de Irak, con quien se medirá en la madrugada del próximo miércoles, también en suelo mexicano. El ganador de ese duelo obtendrá el último boleto disponible para el Mundial 2026, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá.
Las imágenes al final del partido reflejaron la magnitud del momento: lágrimas del capitán Haquín, el arquero Guillermo Viscarra con los ojos cerrados durante el himno y el abrazo colectivo de un equipo que siente la posibilidad histórica al alcance. Ahora, el desafío es gestionar la presión y la ilusión para el encuentro definitivo que puede devolver a Bolivia al escenario más grande del fútbol mundial.
