El Ministerio de Justicia, a cargo de Juan Bautista Mahiques, concretó anoche el envío al Senado de la Nación de los pliegos correspondientes a 62 profesionales del derecho. La remisión incluye 55 expedientes de aspirantes a jueces, fiscales y defensores oficiales, más 7 de conjueces, abogados de la matrícula que podrán suplir interinamente a los titulares hasta su designación definitiva.
Un proceso largamente esperado
Este movimiento pone en marcha el mecanismo para cubrir una crítica cantidad de vacantes que, según datos oficiales, afectan a más de un tercio del sistema judicial nacional y federal. La Corte Suprema de Justicia había manifestado en reiteradas oportunidades su preocupación por esta situación, que impacta en la eficiencia y los plazos de la administración de justicia.
El envío de los pliegos cumple con una promesa gubernamental pendiente desde hace aproximadamente dos años. El proceso no avanzó durante la gestión del anterior ministro, Mariano Cúneo Libarona, y se reactivó con la llegada de Mahiques al ministerio, quien asumió con el aval de la vicepresidenta Karina Milei.
Próximos pasos y discreción
El trámite legislativo requiere ahora que la Cámara alta otorgue su acuerdo a los candidatos mediante el voto de la mayoría simple de sus miembros. Una vez obtenida la aprobación senatorial, los nombramientos se formalizarán mediante decreto del Poder Ejecutivo.
Un aspecto que genera expectativa es la decisión de no hacer públicos los nombres de los 62 postulantes en esta etapa inicial. Los pliegos corresponden a cargos que ya fueron objeto de concurso público ante el Consejo de la Magistratura, organismo que elevó las ternas de candidatos al Gobierno para su selección final.
El contexto de las vacantes
Actualmente, el Ejecutivo nacional tiene en su poder un total de 203 ternas para cargos de jueces nacionales y federales, todas ellas provenientes del proceso de selección del Consejo de la Magistratura. De este amplio universo, la administración optó por priorizar el envío de 62 pliegos, lo que representa un primer paso significativo, aunque parcial, para aliviar el déficit de magistrados.
La designación de conjueces, incluida en este lote, tiene carácter provisorio y busca garantizar el funcionamiento de los tribunales mientras se completa el proceso de nombramiento definitivo de los titulares. El desarrollo de este proceso en el Senado será seguido de cerca por los actores del sistema judicial y la sociedad en general.
