La desaparición de dos veleros que llevaban asistencia humanitaria desde México hacia Cuba mantiene en vilo a las autoridades marítimas de ambos países. Las embarcaciones, con nueve personas a bordo, partieron de Isla Mujeres, en Quintana Roo, y debían arribar a La Habana entre el 24 y el 25 de marzo, pero nunca confirmaron su llegada.
Operativo de búsqueda en el Caribe
Ante la falta de comunicación, la Secretaría de Marina de México activó de inmediato el Plan Marina en su componente de Búsqueda y Rescate (SAR). El operativo se concentra en la ruta marítima estimada entre el punto de partida y el destino, un corredor conocido pero expuesto a condiciones variables.
La búsqueda involucra unidades de superficie y aeronaves especializadas, incluyendo aviones tipo Persuader, diseñados para vigilancia marítima extensa. Las tareas se ajustan continuamente considerando factores como las corrientes, que podrían haber desplazado a los veleros de su trayectoria original.
Llamado a la colaboración internacional
En paralelo al despliegue técnico, las autoridades emitieron un llamado urgente a la comunidad marítima internacional. Se solicita a cualquier embarcación mercante, pesquera o de recreo que navegue por la zona que reporte inmediatamente cualquier avistamiento o información relevante.
La colaboración de testigos puede ser crucial para ampliar el radio de búsqueda en una vasta área del Mar Caribe, donde el tiempo es un factor determinante para el éxito de la misión de rescate.
Incógnitas y contexto de la misión
Hasta el momento, se desconoce la causa de la desaparición. Las condiciones meteorológicas en la región durante el período de la travesía no reportaron eventos extremos, aunque el mar Caribe es conocido por su imprevisibilidad.
La carga de ayuda humanitaria que transportaban las embarcaciones estaba destinada a Cuba, en el marco de la cooperación bilateral entre los dos países. El incidente pone de relieve los riesgos inherentes a la navegación, incluso en misiones de carácter solidario.
La Secretaría de Marina reiteró que la prioridad absoluta es localizar a los nueve tripulantes y asegurar su bienestar, cumpliendo con la obligación del Estado mexicano de proteger la vida humana en el mar.
