En un contexto económico complejo, un asesor empresarial señala que la mayoría de las pequeñas y medianas empresas aún opera con modelos de gestión del siglo pasado, destacando la necesidad de priorizar el capital humano y la claridad organizacional.
En un contexto de incertidumbre económica y retracción del consumo, la reconversión empresarial se presenta como una necesidad para las pequeñas y medianas empresas. Santiago Fernández Escobar, asesor de empresas, delineó en una entrevista con Canal E algunos ejes fundamentales para lograrlo, poniendo el foco en el capital humano como motor principal del cambio.
El especialista afirmó que «la mayoría de las pymes están absolutamente sobreinvertidas en recursos para corregir déficits y subinvertidas en recursos para sofisticar talento», marcando así uno de los principales errores estructurales. Según explicó, el alto rendimiento no se logra corrigiendo debilidades, sino potenciando fortalezas: «lo único que es capaz de elevar el techo del rendimiento potencial es que uno invierta en algo que hace muy bien».
Fernández Escobar sostuvo que muchas empresas siguen operando con una lógica obsoleta. «El 95% de las pymes todavía tiene criterios de selección de personas y de gestión del siglo XX», advirtió, señalando que esos modelos ya no responden a las demandas actuales. En ese sentido, planteó que la inteligencia dejó de ser el principal diferencial competitivo: «lo que la inteligencia fue al siglo XX, hoy son las actitudes al siglo XXI». Para el especialista, características como el compromiso y la humildad son determinantes.
Además, remarcó la importancia de distinguir conceptos clave dentro de la cultura organizacional: «humildad es la capacidad de una persona de tener una agenda colectiva que le trasciende la agenda individual», lo que permite construir resultados sostenibles.
Otro de los puntos centrales fue la necesidad de derribar el miedo al conflicto. Para Fernández Escobar, evitarlo puede ser perjudicial para el desempeño de un equipo. «Es muy importante que la pyme le dispare al mito número uno que atenta contra los equipos de alto rendimiento, y es el temor al conflicto», afirmó. En este sentido, explicó que la clave está en generar entornos de confianza donde el desacuerdo sea productivo.
Finalmente, concluyó que el principal desafío de cualquier pyme es lograr claridad organizacional: «el equipo número uno de una pyme tiene que construir claridad, justamente por la incertidumbre y la ambigüedad que hay».
