Tras los primeros días intensos de la misión, los astronautas dedican las próximas 48 horas a ensayar procedimientos clave para el sobrevuelo lunar en condiciones de microgravedad.
Tras un lanzamiento exitoso y una primera fase de actividades esenciales, el ritmo de trabajo a bordo de la nave Orion de la misión Artemis II de la NASA se ha moderado. La tripulación, compuesta por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, se encuentra en su cuarto día del viaje de ida y regreso, luego de completar la primera órbita lunar realizada por una nave tripulada en más de cinco décadas.
En esta etapa más tranquila del trayecto, los astronautas dedicarán gran parte de su tiempo, aparte de las horas de descanso, a repasar y practicar las delicadas tareas programadas para el sobrevuelo cercano a la Luna. Durante esa fase crítica, dispondrán de apenas tres horas para completar una extensa lista de observaciones y registros.
Si bien estos procedimientos fueron ensayados múltiples veces en simuladores en la Tierra, ahora los astronautas deben familiarizarse con su ejecución en condiciones de microgravedad, donde la posición del cuerpo difiere significativamente.
Además de los ensayos de maniobras, está previsto que el piloto prepare la nave para una pequeña corrección de trayectoria. Según el diario de actividades de la NASA, en estos dos días también se practicarán procedimientos de reanimación cardiopulmonar en el espacio y se revisará el funcionamiento del equipo médico a bordo.
Otras actividades programadas incluyen operaciones de rutina como comunicaciones con el control de misión, eventos mediáticos, revisión de imágenes lunares para identificar objetivos geográficos específicos, y la captura de fotografías desde un punto intermedio entre la Tierra y la Luna. El Control de Misión también recordó a la tripulación que tienen tiempo asignado para comunicarse con sus familias, algo que no habían podido realizar hasta el momento.
