Un exfuncionario clave en la estrategia legal analizó el impacto del reciente fallo judicial en Estados Unidos, que alejó al país del peor escenario económico, y detalló los posibles caminos que podría tomar el litigio.
El caso judicial contra la Argentina por la expropiación de YPF tuvo un giro significativo esta semana con un fallo que, al menos por el momento, apartó al país del peor escenario económico posible. Así lo analizó el ex procurador del Tesoro Bernardo Saravia Frías durante una exposición en la Bolsa de Comercio de Córdoba, donde delineó los posibles caminos que sigue abiertos.
Saravia Frías, quien tuvo un rol en el diseño de la estrategia de negociación durante la anterior administración, describió que el país logró sacarse «una espada de Damocles» que amenazaba con una condena superior a los US$16.100 millones, más intereses. Recordó que existía incluso una orden judicial que podía obligar a la Argentina a entregar el 51% de las acciones de YPF en manos del Estado, un impacto que hubiera equivalido a cerca del 3% del PBI y afectado la reputación crediticia del país.
El eje del cambio, según el análisis, fue la revisión realizada por la Cámara de Apelaciones de Nueva York, que tomó dos argumentos centrales de la defensa argentina. Por un lado, un aspecto de derecho privado referido al estatuto de YPF, y por otro, un argumento de derecho público que remite al origen expropiatorio del conflicto. Este cambio de enfoque implicó, en palabras del expositor, un «giro copernicano» en el proceso.
Más allá de lo legal, Saravia Frías vinculó el desenlace del caso con el potencial energético del país, advirtiendo que un fallo adverso hubiera sido un obstáculo para proyectos estratégicos como el desarrollo de Vaca Muerta y la exportación de gas natural licuado.
En su exposición, el exfuncionario delineó cinco posibles caminos que podrían seguir los demandantes, liderados por el fondo Burford Capital:
- Solicitud de revisión «en banc» ante la totalidad de los jueces del tribunal de apelaciones.
- Recurso ante la Corte Suprema de Estados Unidos mediante un writ of certiorari.
- Inicio de un arbitraje internacional, vinculado a la estructura societaria utilizada en la demanda.
- Continuidad del litigio en tribunales argentinos.
- Eventuales reclamos ante otros foros o jurisdicciones.
Saravia Frías consideró que las primeras dos opciones tienen bajas probabilidades de éxito, pero no pueden descartarse. Subrayó que, si bien el fallo actual representa un alivio, no implica un cierre definitivo del caso y abre una nueva etapa marcada por la incertidumbre, donde la previsibilidad de las políticas públicas resulta clave.
