Empresas de colectivos redujeron hasta un 30% la frecuencia de sus servicios en el Área Metropolitana de Buenos Aires, debido al incremento del combustible y atrasos en los pagos de subsidios, generando mayores tiempos de espera.
Varias líneas de colectivos redujeron la frecuencia de sus servicios en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) hasta en un 30%, a causa del aumento del precio del gasoil y de los atrasos en el esquema de subsidios. La decisión, adoptada por las empresas de transporte, ya se refleja en menos unidades en la calle y mayores tiempos de espera.
El recorte comenzó a aplicarse de manera efectiva esta semana y afecta tanto a líneas de jurisdicción nacional como provincial. Según explicaron las cámaras empresarias, el encarecimiento del combustible volvió «inviable» sostener los niveles habituales de prestación con los ingresos actuales del sistema, debido a las tarifas reguladas y la asistencia estatal congelada.
La situación fue formalmente comunicada el 31 de marzo a través de un documento conjunto firmado por las principales cámaras del sector que representan a buena parte de las empresas que operan en el AMBA. En el comunicado, las entidades expresaron: «Lamentamos los inconvenientes ocasionados y solicitamos comprensión a los usuarios», y advirtieron que la prestación del servicio se encuentra en riesgo si no hay una respuesta urgente por parte del Estado.
El detonante del conflicto fue el aumento del precio del combustible. Durante marzo, el gasoil registró subas de entre el 20% y el 25%. El gasoil grado 2, el más utilizado por el transporte público, ya supera los $2.100 por litro. Desde el sector empresario sostienen que este incremento no fue reconocido en la estructura de costos vigente.
Marcelo Pasciuto, director de la Cámara Empresaria del Transporte Urbano de Buenos Aires, confirmó que la reducción de frecuencias comenzó a aplicarse de forma concreta. «Al subir tanto el combustible y tampoco girar el monto del 60% de subsidio que se transfiere en los primeros días, se hace inviable el tema», advirtió.
El directivo también señaló que la situación fue notificada a las autoridades de transporte con antelación. Según explicó, hace más de dos semanas se enviaron cartas documento y notas formales, pero no hubo respuestas ni instancias de diálogo para destrabar el conflicto.
La menor cantidad de unidades en circulación ya se traduce en largas filas en las paradas, especialmente en horarios pico. En distintos puntos de la Ciudad y el conurbano se registraron demoras de hasta tres servicios consecutivos para una misma línea.
El recorte de frecuencias alcanza a más de un centenar de líneas de colectivos de jurisdicción nacional. Desde las empresas advirtieron que la situación podría agravarse en los próximos días si no se regulariza el pago de los subsidios. Pasciuto anticipó que este miércoles 8 de abril «podría no haber colectivos» si no se acreditan los fondos necesarios para afrontar los salarios.
El reclamo central apunta a que se revise de manera urgente la estructura de precios y subsidios.
