Una nevada excepcional en 2009 marcó un punto de inflexión en la vida del fotógrafo madrileño, quien desde entonces se dedica a documentar e interpretar el patrimonio natural y arquitectónico de la ciudad.
Una mañana de 2009, una intensa nevada cubrió Madrid. Antonello Dellanotte (Madrid, 1968), sintiendo una luz especial, tomó su cámara y se dirigió al Parque del Retiro. La escena transformada por el silencio y el blanco generó en él una experiencia que definiría su futuro. «Una nevada que cambió mi vida», describiría luego, considerando ese momento como una suspensión del ruido interior y un acceso a una percepción sin filtros.
Dellanotte no llegó a la fotografía por un camino directo. Tras una infancia marcada por los espacios abiertos, estudió Derecho por compromiso y trabajó varios años en comunicación y publicidad, fundando incluso su propia agencia en 2017. Sin embargo, dos eventos impactaron su trayectoria: la muerte de su madre en el año 2000 y la crisis económica de 2008, que afectó duramente al sector publicitario.
Fue en ese período de incertidumbre cuando la fotografía, inicialmente una curiosidad, comenzó a ganar espacio. El reportaje realizado durante la nevada en El Retiro fue decisivo. Tomó entonces la determinación de «darle una oportunidad seria a esto de compartir la belleza con los demás».
Hoy, Dellanotte no se define solo como fotógrafo, sino como «un intérprete del patrimonio». Su enfoque exige una investigación previa para entender el contexto, la autoría y el significado de lo que fotografía. Recorre los parques madrileños, especialmente El Retiro, con la familiaridad de quien conoce cada rincón, buscando leer el espacio como un sistema de capas entrelazadas. Cada imagen es el resultado de ese proceso de comprensión, distanciando su trabajo de una mera acumulación de instantáneas.
