Entidades financieras implementan o promueven alternativas para que clientes, especialmente pymes y familias, puedan reestructurar deudas atrasadas, en un contexto donde la mora supera el 11%.
Diversas entidades bancarias del país, en especial las de mayor tamaño, están instrumentando o reforzando opciones de refinanciación para que sus clientes con deudas atrasadas puedan regularizar su situación. Esta movida se da luego de un intercambio de ideas con funcionarios del área económica del gobierno nacional, donde se planteó la necesidad de abordar el incremento de la morosidad.
Según los últimos datos oficiales, correspondientes a febrero y proyectados para marzo, el índice de mora en el sistema financiero superó el 11%, mostrando un aumento frente al 10,6% de enero. Los mayores atrasos se registran en las líneas de tarjetas de crédito.
El contacto entre las autoridades y los bancos no consistió en una orden formal o escrita, sino en una conversación donde se reconoció el problema y se sondearon posibles soluciones. El objetivo planteado fue facilitar herramientas para que los deudores, en particular familias y pequeñas y medianas empresas, puedan reinsertarse en el sistema financiero sin ser excluidos, manteniendo el acceso a productos como préstamos y tarjetas.
Desde el sector bancario explicaron que muchos de estos instrumentos de refinanciación ya existen y están a disposición de quienes los soliciten. No obstante, se pidió a las entidades que adopten un rol más activo en contactar a los clientes con dificultades para ofrecerles estas alternativas y tender puentes de solución.
La intención del gobierno es que, hacia fines del primer semestre, la mora deje de ser un problema central para pasar a debatir otros temas de interés para el sector, como la facilitación de créditos hipotecarios o préstamos en dólares para segmentos calificados.
Este diálogo se enmarca en la relación habitual entre la autoridad económica y el sistema financiero, un vínculo que se mantiene sólido pero que experimenta variaciones. En el horizonte también se debate la posible ampliación de la competencia, con la eventual habilitación para que empresas de tecnología financiera, como las billeteras virtuales, puedan ofrecer una gama más amplia de servicios, compitiendo directamente con la banca tradicional.
