Expertos en psicología y duelo analizan el impacto emocional de perder un animal de compañía y brindan recomendaciones para ofrecer apoyo a quienes lo atraviesan.
La muerte de una mascota puede representar la pérdida de compañía, afecto y, en muchos casos, de un amor incondicional difícil de encontrar en otros ámbitos de la vida, según explica Sherry Cormier, psicóloga y autora especializada en procesos de duelo. En la sociedad actual, existe cierta tendencia a minimizar este dolor, considerándolo menos significativo o algo que debería superarse con rapidez. Sin embargo, Cormier y otros especialistas sostienen que el impacto emocional es profundo y merece reconocimiento.
Michelle Crossley, vicepresidenta de la Asociación para la Pérdida de Animales de Compañía y el Duelo, señala que esta pérdida puede derivar en un «duelo privado de derechos», es decir, no validado socialmente, lo que lleva a muchas personas a transitar su dolor en soledad por temor al rechazo o a que su sufrimiento sea subestimado.
Para acompañar a alguien en esta situación, los expertos ofrecen algunas pautas. Cormier recomienda expresar condolencias de manera sencilla y directa, reconociendo la importancia que tenía el animal en la vida de la persona. Es crucial evitar frases como «Sé cómo te sentís», ya que cada experiencia de duelo es única, incluso si se ha pasado por una situación similar.
El duelo puede complicarse con sentimientos de culpa, especialmente si se tomó la decisión de practicar la eutanasia para aliviar el sufrimiento del animal. En estos casos, el apoyo sin juicios es fundamental.
Los rituales pueden ser una parte terapéutica del proceso. Crossley sugiere la creación de una caja de recuerdos con fotos y objetos del animal, o la transformación de un objeto cotidiano, como un bebedero, en una maceta conmemorativa. En casos de duelo anticipatorio, se puede colaborar en el cumplimiento de alguna actividad pendiente con la mascota.
Fomentar que la persona comparta historias, fotos o videos de su compañero fallecido, si así lo desea, puede ayudarla a sentirse menos aislada. Los especialistas enfatizan la importancia de escuchar más que de hablar y aconsejan no preguntar de inmediato sobre la posibilidad de tener otra mascota, ya que esta interrogación puede resultar intrusiva y apresurada. El duelo, concluyen, requiere su propio tiempo.
