Desde la reforma constitucional de 1994, las elecciones legislativas de medio término han sido un desafío recurrente para los presidentes argentinos. Repasamos los resultados de los últimos siete comicios y las variables que marcan el contexto actual.
Desde que el período presidencial dura cuatro años, tras la reforma constitucional de 1994, las elecciones legislativas de mitad del mandato han representado un obstáculo significativo para los presidentes. Siete elecciones de mitad del mandato lo confirman.
¿Qué oficialismos perdieron las elecciones de mitad del mandato? Menem en 1997, De la Rúa en 2001 (quien debió abandonar el gobierno), Cristina Fernández de Kirchner en 2013 y Alberto Fernández en 2021. Dos años más tarde fueron derrotados. Cristina Fernández de Kirchner también perdió en 2009, pero ganó la reelección en 2011.
¿Qué oficialismo ganó la elección de mitad del mandato? Macri en 2017. Perdió la reelección dos años después.
¿Qué oficialismo ganó la elección de mitad del mandato y también ganó la siguiente elección presidencial? Néstor Kirchner en 2005 (le cedió su candidatura a Cristina Fernández de Kirchner en 2007).
En resumen, hubo solo dos casos de triunfos en las elecciones de mitad del mandato. Un oficialismo luego triunfó (Néstor Kirchner) y otro fue derrotado (Macri). Son los de mayor interés porque Milei es el tercer presidente que gana las elecciones de mitad del mandato.
La presidencia de Néstor Kirchner se vio favorecida por la inversión en infraestructura, privatizaciones y aumento de la producción de soja de los años 90, el ajuste hecho por Duhalde luego de la crisis de 2001, los excepcionales términos de intercambio que elevaron el precio de la soja, y el no pago de la deuda externa debido al default de 2002. Esta conjunción de factores era inversa al llegar Milei a la presidencia, por lo cual no es pertinente comparar ambos períodos.
Resta comparar la situación de Milei con la de Macri, que también recibió una pesada herencia y, pese a ello, obtuvo un rotundo triunfo en las legislativas de 2017. Sin embargo, la falta de profundización en el programa de estabilización derivó en una crisis cambiaria que se inició en abril de 2018. Macri obtuvo ayuda del FMI para superar esa instancia y lanzó un plan de ajuste fiscal en septiembre. La mejora fue paulatina, pero la derrota electoral en las PASO del 11 de agosto de 2019 liquidó los avances. El lunes 12 se produjo un deterioro de las variables económicas que continuó hasta las elecciones presidenciales del 27 de septiembre: el triunfo de la fórmula Fernández-Fernández por 15 puntos sobre la fórmula Macri-Pichetto provocó una crisis de confianza.
Conclusiones del gobierno de Macri: Primera: Macri comenzó en su tercer año un agresivo aumento de tarifas y control del déficit, no encarado anteriormente, que afectaron sus chances electorales. Segunda: la sociedad perdió las expectativas positivas y decidió regresar al peronismo, maquillado por la figura moderada de Alberto Fernández.
¿Se podría repetir esta experiencia con Milei? Veamos las variables macroeconómicas actuales. Puntos positivos: fuerte reducción de la inflación; equilibrio fiscal y financiero, aunque bajo presión por la caída de la recaudación; el RIGI y anuncio de inversiones en petróleo, gas y minería, de efectos en el mediano plazo; reforma laboral; apoyo del tesoro de EE.UU., aunque incierto por presiones internas de Trump; apertura comercial, que beneficia a consumidores pero amplifica problemas de competitividad. Puntos negativos: inflación más elevada de lo esperado; escaso nivel de reservas, con riesgo país alto; licitaciones de obra pública y privatizaciones demoradas; caída del empleo formal (más de 200.000 puestos en dos años); cierre de más de 22.000 empresas desde el inicio del gobierno de Milei; consumo estancado; caída del salario real en sector público e informal, y nivel similar a noviembre de 2023 en el privado formal.
En segundo lugar, las variables políticas. Puntos fuertes de Milei: voto a favor de Pro y de un grupo de gobernadores a las leyes sancionadas; apoyo social significativo con expectativas favorables, aunque con tendencia declinante; debilidad de fuerzas no peronistas y debacle del peronismo. Puntos débiles: regreso del estilo confrontativo de Milei, que genera rechazo en un sector del electorado; denuncias de corrupción y pasos en falso del jefe de Gabinete; interna en el Gobierno que ralentiza la gestión; posibilidad de que el tercer año repita patrones históricos adversos.
