Chacho Garabal lidera un proyecto que transforma la experiencia del fútbol en un viaje sinfónico, combinando lo popular con lo académico en shows que buscan emocionar al público argentino.
Hay espectáculos que se sostienen en su ejecución y otros que se construyen en la experiencia. La Orquesta del Multiverso, creada por Chacho Garabal, pertenece a este segundo grupo: no propone simplemente conciertos, sino dispositivos emocionales donde la música funciona como punto de partida para algo más amplio. En ese cruce entre lo sinfónico, lo audiovisual y lo performático aparece una lógica que atraviesa todos sus proyectos, desde Galaxias Sinfónicas hasta Mundial Sinfónico.
Lejos de pensar la música como un hecho aislado, Garabal trabaja sobre la idea de universo: cada espectáculo es una puerta de entrada a una experiencia que se completa con el espectador. En ese sentido, la orquesta no interpreta repertorios, los reconfigura. Responde Garabal: “La idea nace de observar algo muy simple pero muy poderoso: el fútbol ya es, en sí mismo, profundamente musical. Los cantos de la hinchada, los himnos, los momentos de tensión y explosión emocional… todo tiene una estructura casi sinfónica. En un partido hay climas, crescendos, silencios, estallidos”.
El proyecto surge de experiencias previas como Galaxias Sinfónicas, que enseñaron a Garabal que el público busca vivir una experiencia completa. “Ya veníamos con varias experiencias escénicas e inmersivas, donde no solo armamos un show musical sino con un gran despliegue audiovisual, con performances en vivo y una gran recepción temática en el foyer del teatro según cada show. Tuvimos muy lindas experiencias con la música de John Williams, con la música de las películas de los Studios Ghibli, un show temático homenaje a la música de las películas de terror y creo que este año valía la pena ponernos la camiseta en familia palpitando la fiesta del Mundial”, explica.
Garabal destaca que el Mundial es una de las experiencias emocionales colectivas más intensas del planeta, y la música sinfónica tiene la capacidad de amplificar eso. “Galaxias Sinfónicas me enseñó que el público no busca solamente escuchar música: quiere vivir una experiencia. Aprendimos a trabajar con narrativa, con lo visual, con el ritmo emocional del espectáculo. Con la previa del show y con que el público se sienta también protagonista y no solo espectador. Ser recibido por personajes por un espacio tematizado ayuda a luego disfrutar la música con otra sensación”, señala.
La Orquesta del Multiverso busca romper fronteras entre géneros y públicos. “El fútbol es popular, visceral, directo. Lo sinfónico es más asociado a lo académico o lo formal. Cuando los unís, pasa algo muy potente: se eleva lo popular y se vuelve accesible lo sinfónico. Es un puente. Y ese cruce genera una nueva forma de emoción”, afirma Garabal. Además, destaca que el fútbol rompió la barrera del género y la edad, y la música también lo hace.
El proyecto se define por la idea de que todos tenemos múltiples universos dentro. “Cada espectáculo intenta activar eso. No es solo lo que suena, es lo que te pasa a vos mientras lo escuchás”, explica. Lo inmersivo es central: “No queremos que el público llegue y se siente solamente. Queremos que desde el ingreso ya esté dentro de otra lógica. La recepción, el espacio, los personajes, todo forma parte del relato”.
En cuanto a la diferencia con un concierto sinfónico tradicional, Garabal señala: “La intención. En un concierto tradicional el foco está en la ejecución. Acá también, pero además hay narrativa, hay clima, hay una construcción emocional. Buscamos que la gente se lleve una experiencia completa”. El equilibrio entre respeto y reinterpretación es clave: “Hay mucho amor por estos materiales, ya sea Star Wars o los himnos del Mundial. Por eso primero hay que respetarlos, entenderlos. Y después sí, darles una vuelta, llevarlos a otro lugar sin traicionarlos”.
