Una multitud se congregó en Plaza de Mayo para conmemorar el 1° de Mayo. La central obrera convocó a intensificar las medidas de fuerza y defendió la intangibilidad de los derechos laborales, en un acto que también incluyó una reivindicación al papa Francisco.
En una jornada marcada por la movilización masiva, la Confederación General del Trabajo (CGT) encabezó el acto central por el Día del Trabajador en la Plaza de Mayo. Desde el palco, los dirigentes sindicales lanzaron un mensaje contundente al presidente Javier Milei: “se acabó la paciencia”.
La central obrera llamó a profundizar los conflictos y advirtió que no se cederá ningún derecho laboral conquistado. “No vamos a permitir que se avance sobre los trabajadores”, señalaron los oradores, en un discurso que combinó reclamos salariales y defensa de las instituciones sindicales.
El acto también tuvo un fuerte componente simbólico: se reivindicó la figura del papa Francisco, a quien los oradores destacaron como un referente en la defensa de los más humildes. La convocatoria, que reunió a miles de personas, se desarrolló sin incidentes mayores y contó con la presencia de delegaciones de todo el país.
