El diputado nacional fue intervenido quirúrgicamente en su ciudad natal y, antes de ingresar al quirófano, publicó un extenso texto en redes sociales donde cuestionó al Poder Judicial y al Gobierno.
En la mañana de este viernes, Máximo Kirchner sorprendió con un extenso mensaje personal publicado en sus redes sociales minutos antes de ingresar al quirófano. Aunque no especificó la patología, el legislador aclaró que se trata de una intervención que venía postergando y que finalmente se concretó en su ciudad natal.
El tono de la publicación distó de ser estrictamente médico. Kirchner utilizó la misiva para trazar una radiografía de la situación que atraviesa su madre, la ex vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien actualmente cumple una condena bajo arresto domiciliario que el dirigente calificó de «irregular». Uno de los puntos más salientes del texto fue la revelación de que Cristina Kirchner intentó trasladarse para acompañar a su hijo durante la cirugía, algo que el propio Máximo desaconsejó. «Le sugerí especialmente que no lo haga», afirmó, justificando su pedido en la negativa a solicitar favores a un Poder Judicial al que acusó de actuar con doble vara. «No quiero que les pida nada a los que, abusando del poder que ostentan, la han encerrado a pesar de su inocencia», lanzó el diputado, comparando las restricciones que sufre la ex mandataria con los beneficios de salidas procesales otorgados a condenados por delitos de lesa humanidad o narcotráfico.
La operación del líder de La Cámpora se produce en un momento de extrema debilidad para el kirchnerismo dentro de la estructura del Estado. Con una Justicia que ha avanzado sobre las principales figuras del espacio y un Gobierno que ha profundizado el desguace de las políticas estructurales de la gestión anterior, Máximo Kirchner no ahorró críticas al modelo económico. En su mensaje, definió a los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial —mencionados deliberadamente en minúscula— como «meros instrumentos al servicio del poder económico» y responsables de lo que llamó un «saqueo» de la Argentina.
Pese a la carga política, Kirchner se permitió un breve momento de distensión al mencionar que uno de los cirujanos encargados de la operación es hincha de Estudiantes de La Plata. Según el diputado, el médico se comprometió a que podrá ver el partido del próximo domingo desde su casa, confiando en una victoria del «Pincha».
La cirugía lo mantendrá fuera de la escena pública al menos por el resto de la semana, en un momento donde el Congreso debate leyes clave impulsadas por la gestión de La Libertad Avanza. El mensaje final de Máximo, un «Nos estamos viendo…», deja abierta la puerta a su retorno en un clima de alta tensión, mientras el peronismo intenta reorganizarse frente a un escenario judicial que parece no dar tregua a su máxima referente.
Máximo Kirchner enfrenta principalmente causas por presunto lavado de dinero y asociación ilícita, destacando el juicio oral por los casos Hotesur-Los Sauces, donde se investiga el alquiler de hoteles e inmuebles de la familia a empresarios beneficiados con obra pública. También ha sido denunciado por presunto enriquecimiento ilícito y falsificación de documentos públicos.
La Cámara de Casación, el máximo tribunal penal del país, confirmó por mayoría el decomiso de los bienes de Cristina Kirchner, sus hijos Máximo y Florencia, y el empresario Lázaro Báez, para comenzar a cubrir los casi $685.000 millones por los que deben responder todos los condenados en la causa Vialidad, por la que la expresidenta cumple en su casa una pena de seis años de prisión. El decomiso abarca un total de 111 inmuebles: 84 son del empresario Báez, el principal beneficiario del direccionamiento de la obra pública en Santa Cruz; 19 son propiedad de Máximo y Florencia Kirchner, incluido el complejo «Hotel Los Sauces»; y uno solo de la expresidenta, un terreno en El Calafate de más de 6000 metros cuadrados, que fue adquirido en 2007.
