El espectáculo basado en la novela de Nick Hornby, adaptado por Andrea Garrote y Gonzalo Heredia, ya se presenta en el teatro Picadero. La obra explora las tensiones y preguntas de una pareja que lleva décadas junta.
Ya comenzaron las funciones de El estado de la unión, obra del novelista británico Nick Hornby adaptada para el teatro por Andrea Garrote y Gonzalo Heredia. La dirección está a cargo de Garrote, y el elenco lo completan Heredia y Eleonora Wexler. Las presentaciones son de viernes a domingo a las 20 h en el teatro Picadero.
En diálogo con los medios, Heredia contó cómo fue el proceso de adaptación junto a Garrote: “Fue sumamente placentero. Había leído su obra Pundonor. Después, cuando empezamos a leer la novela, coincidimos. Había mucho de la idiosincrasia inglesa y la política está presente en los textos de Hornby, pero tomamos una decisión. Los dos pensábamos que se desviaba bastante, ya que queríamos contar la historia de una pareja de más de 40 años, con mucho tiempo juntos. Fue como deshilachar un poco el cotidiano, son casi preguntas que uno se puede hacer cuando tiene esas famosas crisis de los cuarenta. Esto es mucho más universal que cualquier otra cosa”.
Consultado sobre el eje de la obra, explicó: “Nos enfocamos en contar una historia de amor maduro y en cómo uno reconstruye una vida durante tanto tiempo, sobre todo en esta época en donde todo es tan descartable, inmediato o superficial. Andrea es una persona sumamente meticulosa, muy detallista, trabajadora y obsesiva. A mí me gusta y admiro trabajar con personas así”.
Respecto al vínculo del autor con la música, señaló: “Nick Hornby trabaja mucho con la música, tiene un vínculo muy cercano. Recuerdo haber leído otros textos de él como Alta fidelidad y lo musical está presente. Hay algo del contar que la música atraviesa por completo una vida, y eso uno lo puede entender perfectamente porque marca épocas, relaciones y construye sentimientos. En la obra se habla de David Bowie, que para muchos es una especie de extraterrestre, alguien mucho más avanzado, que hablaba del futuro y era rupturista. Mi personaje habla de un futuro que no recuerda, por eso no es casual que aparezca este creador”.
La nostalgia es otro rasgo que destacó: “Es un sentimiento que Hornby trabaja mucho. En Alta fidelidad, el protagonista es un crítico musical que trabaja en una tienda de discos. No me cuesta, me gusta mucho. Hay algo de esa crisis existencial que se puede entender perfectamente. Son muchos los textos de la obra con los que me siento interpelado, sobre todo cuando habla del futuro; esa parte a mí me moviliza”.
Heredia, casado con Brenda Gandini desde hace dieciséis años y padre de dos hijos, reconoció paralelismos con el espectáculo: “Obviamente que hay algo que se emparenta, imposible decir ‘nada que ver’. Hay situaciones que hemos vivido y que seguiremos viviendo seguramente. Otras que también hemos atravesado y quizás hemos resuelto de otra forma”. Aclaró que no consultaron una terapeuta de pareja como en la obra: “Nunca. Mi historia es que intenté cuatro veces hacer terapia desde que tengo veinte años, con diferentes terapeutas, y recién ahora, desde hace siete meses, encontré a una persona también muy lectora, y eso está buenísimo. Siento que estoy trabajando conmigo con la honestidad que eso requiere y la convicción”.
Sobre el reencuentro con Eleonora Wexler, comentó: “Hicimos La mentira de Florian Zeller y hay mucha química. Es una actriz muy generosa y talentosa. Tenemos una dinámica por fuera y también dentro del escenario que nos da mucha confianza para decirnos cualquier cosa. Sobre todo nos conocemos en el silencio”.
Protagonista de éxitos televisivos como Valientes o La 1-5/18, Heredia logró romper el molde del galán clásico. “Me gusta reírme de mis personajes. Me gusta construir antihéroes. A partir de eso hay algo que está como bastante suelto y relajado. No hay un lugar en donde pueda definirme. No me gusta mucho la definición, prefiero algo más abierto. El hábito se va construyendo, que es lo que me pasó a mí con la escritura. La búsqueda de contar a través de algunos hechos artísticos, ciertas historias o mensajes. Tengo la experiencia de haber trabajado en un taller mecánico, de haber leído un libro y que ese texto me inspirara y lo pudiera llevar a mi vida real. Creo que entendí un poco el propósito de contar historias”. Y agregó: “Creo conocer más a las personas en los silencios que en las palabras”.
Entre las originalidades de El estado de la unión está que es ella quien lo mantiene a él y también la que reclama sexo. “Siempre se asocia que el deseo es masculino, sobre todo el sexual. Aquí está totalmente invertido y cambiado. Hay una nueva masculinidad que se cuenta en la obra, diferente al estereotipo o la que ya conocemos, pero que está empezando a cambiar”, explicó Heredia. Además, anticipó: “Estoy adaptando mi primera novela Construcción de la mentira (2018) para transformarla en un unipersonal, que me gustaría interpretar”.
