El neuropsiquiatra y psicoanalista francés Boris Cyrulnik identifica cinco comportamientos que los hijos adultos suelen tener con sus padres ancianos y que, según su análisis, generan consecuencias emocionales significativas en la vejez.
El neuropsiquiatra y psicoanalista francés Boris Cyrulnik señaló en un análisis publicado recientemente cinco errores que los hijos adultos cometen con sus padres mayores. El especialista sostiene que estas actitudes, aunque a menudo no son intencionales, provocan un deterioro emocional en los padres ancianos.
Según Cyrulnik, “en muchos hogares, las madres envejecen mirando fijamente un teléfono que nunca suena”. El experto describió una “soledad silenciosa” que se instala en los hogares de padres ancianos que son olvidados emocionalmente por sus hijos. “Al principio, los padres mismos buscan excusas: ‘mis hijos trabajan mucho’, ‘la vida es difícil estos días, tienen sus responsabilidades’”, afirmó.
El especialista enumeró cinco errores concretos:
1. La falta de respeto disfrazada de franqueza
Cyrulnik indicó que los padres ancianos “acortan sus frases, a menudo diciendo ‘no te entretengo más’, como si su propia presencia se hubiera vuelto demasiado para aquellos a quienes criaron con amor”. El abandono emocional, advirtió, “no se parece a la violencia visible, se instala suavemente como un invierno interior”. El experto mencionó que “los hijos a veces olvidan que la vejez hace el alma más vulnerable: con la edad, las pérdidas se acumulan, los amigos se van, el cuerpo cambia”.
2. El abandono emocional
El psicoanalista describió una “crueldad más sutil” que consiste en infantilizar a los padres ancianos, tomar todas las decisiones por ellos y hablarles como si no estuvieran presentes. “La familia habla por encima de sus padres, nunca con ellos, nunca les explica las cosas”, señaló. Cyrulnik afirmó que “hay una gran diferencia entre ayudar a una persona mayor y hacerla sentir inferior”.
3. Hacer que los padres se sientan una carga
Cyrulnik sostuvo que “la ingratitud no siempre comienza con palabras duras, a menudo comienza con el olvido”. El especialista mencionó que “hay padres que vivieron con la constante ansiedad de llegar a fin de mes, pero fingieron estar tranquilos frente a sus hijos, madres que comieron menos para que sus hijos tuvieran suficiente”. Según el análisis, “la ingratitud es dolorosa porque borra simbólicamente toda una vida de devoción”.
4. La manipulación emocional y financiera
El experto describió un “dolor muy particular” que experimentan los padres ancianos al sentir que “solo los buscan cuando necesitan algo: un favor, dinero, ayuda con los nietos, apoyo material, una firma, una herencia”. Cyrulnik afirmó que “las llamadas se vuelven escasas, las visitas desaparecen, la atención parece condicionada a la utilidad”. El especialista señaló que “en algunas familias, los padres ancianos se convierten gradualmente en recursos más que en seres humanos”.
5. La ingratitud silenciosa
Cyrulnik indicó que “la vejez ya trae consigo su propia fragilidad: el cuerpo se ralentiza, la memoria a veces falla, los movimientos se vuelven menos seguros”. Sin embargo, afirmó que “lo que más afecta a algunos padres ancianos no es solo el paso del tiempo, sino la forma en que los demás perciben su vejez”. El especialista describió que “en muchas familias, los padres ancianos dejan de ser el centro de la vida emocional, se vuelven secundarios”. “La humillación silenciosa erosiona lentamente la identidad”, concluyó.
El análisis de Cyrulnik fue difundido en medios internacionales y ha generado debate sobre las relaciones intergeneracionales en el contexto contemporáneo.
