Más de 15.000 personas permanecen en centros de desplazados habilitados por el gobierno venezolano luego de los dos terremotos consecutivos que dejaron 2.295 fallecidos y 11.267 heridos, según cifras oficiales.
El griterío y las risas de decenas de chicos que corren detrás de una pelota contrastan con la situación que viven sus padres en uno de los “campamentos temporarios”, como las autoridades de Venezuela denominan a los centros de desplazados. Según datos oficiales, unas 16.000 personas están en alguno de los más de 50 puntos habilitados, donde se instalaron literas, lugares para comer y carpas.
La cancha de césped sintético con pista de atletismo del Polideportivo José María Vargas refugia a unas 1.300 personas. El centro de desplazados fue visitado una semana después de la tragedia que provocaron los dos terremotos consecutivos.
“Estaba con mi nuera y su bebé de un mes. Me caí, me hice un morado y cuando pude levantarme salí corriendo a buscar a mi mamá, de 79 años. Cuando subí a ver a mi hijo, que vive arriba, lo encontré con su bebé entre las rodillas para protegerlo”, relató Eyeida García, que a la hora del terremoto atendía en su kiosco.
Una vez que encontró a todos sus familiares con vida, la primera reacción fue correr hacia el Polideportivo. Comentó que lo hizo toda la comunidad, eran unas mil personas. Se acomodaron para dormir a la intemperie y al otro día llegó la ayuda del gobierno, carpas del Ejército, y tiempo después, la de la ONU.
“Gracias a Dios no se nos vinieron encima las dos casas que están al lado, pero sí sufrimos daños en la estructura. Ya fui damnificada en 1999, fue demasiado. Yo quiero irme a mi casa”, afirmó Eyeida.
Pero no todos tienen a dónde volver. Edgardo López es Policía Nacional en La Guaira. Está en el centro de desplazados con su bebé en brazos. Llegó al día siguiente de los terremotos. “En ese momento estaba trabajando pero mi familia estaba en mi casa de Tanaguarena, que fue la zona más afectada. Quedé en la calle, hermano, con mis hijos”, sostuvo. Cuando fue consultado por el futuro, aseguró que espera por la voluntad de Dios.
Cuando cae la tarde, los chicos continúan entretenidos con los juegos. Muchos son atendidos por equipos como los de Acnur, la agencia de la ONU para los refugiados, y la OIM (Organización Internacional para las Migraciones).
“Tenemos servicios de protección, de salud y también otros de protección de la primera infancia, espacios amigables y también para adolescentes”, explicó una funcionaria de Acnur.
También hay asistencia psicológica, necesaria en algunos casos por los traumas vividos hace ocho días.
“A mi hija le habían realizado una cesárea el día anterior al terremoto. Mi nieto nació con un problema respiratorio y lo tenían en una sala de partos. Estaba acompañando a mi hija y ayudé a otra mujer que entraba porque recién había parido. Todas las mujeres se cayeron de las camillas, se les abrieron las cesáreas. Con dos doctoras, tres enfermeras y tres mujeres que limpian hicimos un círculo y pusimos a los nueve bebés en el medio. Los protegimos”, relató Erika García.
“Al lado nuestro, una de las parturientas que se cayó de la camilla murió. Me arrodillé y como pudimos salimos del hospital. Nunca había vivido algo así”, contó la mujer que está en el centro de desplazados con su hermana Ana. Aseguró que no puede sacarse la imagen que vivió hace una semana en el Hospital de la Seguridad Social de La Guaira.
Según estimaciones oficiales del gobierno venezolano, hay más de 15.000 desplazados en todo el país. El número de fallecidos confirmados es de 2.295, 11.267 heridos y más de 50.000 desaparecidos por los sismos.
Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y hermano de la presidenta Delcy Rodríguez, dio algunas cifras más. Habló de 12.841 personas damnificadas y sostuvo que entre quienes sufrieron lesiones físicas, daños psicológicos o perdieron sus viviendas, suman 26.403.
Cuando cae la tarde, apenas pasadas las 19, se forman filas de chicos frente a los dos food trucks que aportó un privado. Ahí preparan 2.000 raciones por día. “Hicimos arepas, sandwiches, hoy fueron hamburguesas y mañana nos tocan pepitos -parecidos a un sandwich de jamón y queso-”, detalló uno de los jóvenes arriba del trailer cocina.
Las grandes carpas ubicadas en el centro de la cancha tienen sus laterales abiertos. Se observan camas cuchetas con cientos de personas. Algunas están heridas, con el alta médica para salir del hospital.
La gran mayoría lleva una semana en estos “campamentos transitorios”. El panorama es cada vez más complicado porque se han removido muy pocos escombros. Crecen las quejas por la demora en la visita de ingenieros para revisar las viviendas que no se cayeron.
