La semifinal del Mundial 2026 entre Argentina e Inglaterra reaviva teorías conspirativas que vinculan al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, con un posible favoritismo hacia la selección albiceleste. El encuentro se juega este miércoles en Atlanta.
La semifinal de la Copa del Mundo 2026 entre Argentina e Inglaterra, programada para este miércoles en Atlanta, ha generado diversas teorías conspirativas que circulan en redes sociales y medios internacionales. Estas especulaciones sugieren que Gianni Infantino, presidente de la FIFA, podría influir en el resultado del partido para beneficiar a Argentina.
Según estas versiones, Infantino buscaría que Lionel Messi se despida de los Mundiales con un nuevo título, lo que fortalecería su posición ante el creciente descontento de las federaciones europeas. Además, se menciona que una victoria argentina podría frenar proyectos como la ampliación del Mundial 2030 a 64 selecciones, impulsado por Sudamérica, y blindar al presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, ante investigaciones judiciales.
Las sospechas también apuntan a decisiones arbitrales previas que habrían favorecido a Argentina en el torneo, como la anulación de un gol de Egipto en octavos de final y la expulsión de Breel Embolo en cuartos de final ante Suiza. Sin embargo, estas jugadas estuvieron amparadas por el reglamento, según las autoridades arbitrales.
Por otro lado, se señala que el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, habría intervenido ante la FIFA para levantar la suspensión del delantero inglés Folarin Balogun, lo que añade un elemento adicional a la controversia. No obstante, no hay confirmación oficial de dicha gestión.
El partido de este miércoles no solo tiene implicaciones deportivas, sino también históricas, dado el contexto de los enfrentamientos previos entre ambas selecciones, incluyendo el Mundial de México 1986. La selección argentina busca el bicampeonato, mientras que Inglaterra intenta ganar un Mundial por segunda vez en su historia, tras el título de 1966.
El encuentro se disputará en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, con capacidad para más de 70.000 espectadores. El ganador avanzará a la final del torneo, cuyo rival saldrá de la otra semifinal entre Francia y Portugal.
