Representantes de 196 países votarán en Busan, Corea del Sur, sobre la incorporación de enclaves históricos y naturales amenazados por conflictos armados y cambio climático.
La UNESCO prepara la incorporación de varios sitios históricos y naturales a la lista de patrimonios mundiales en peligro, debido a amenazas como conflictos armados y cambio climático. Representantes de 196 países votarán la próxima semana en Busan, Corea del Sur, sobre la inclusión de enclaves clave, entre ellos la antigua ciudad de Sebastia en Cisjordania, castillos medievales en el sur del Líbano, el corredor migratorio de Boma-Badingilo en Sudán del Sur y el Lago Baikal en Rusia. La decisión busca advertir sobre riesgos inminentes y movilizar recursos internacionales para la protección y preservación de estos lugares.
Entre los candidatos a ser incluidos de manera prioritaria en la Lista de Patrimonio Mundial en Peligro figura Sebastia, conocida como la Samaria bíblica. Este sitio arqueológico, ubicado en una zona de la Cisjordania bajo control israelí, enfrenta el riesgo de quedar aislado para los habitantes palestinos, que dependen del turismo para su sustento. “Estas zonas son importantes y todo debe hacerse para evitar su destrucción”, señaló Lazare Eloundou Assomo, director del Centro del Patrimonio Mundial de la UNESCO.
En el sur del Líbano, cinco castillos medievales están en la mira de la organización. Uno de los más relevantes es el Qalaat al-Chakif (Beaufort Castle), capturado por fuerzas israelíes en mayo. El recrudecimiento de la violencia en la región amenaza la integridad de estos monumentos, que forman parte del patrimonio cultural libanés y del legado arquitectónico de la región.
Por su parte, el corredor migratorio Boma-Badingilo, en Sudán del Sur, también será sometido a votación. Se trata de una vasta sabana y zona boscosa atravesada cada año por cerca de un millón de animales, entre ellos antílopes y gacelas. El área experimenta presiones tanto por los efectos de la guerra como por el cambio climático, lo que altera los ciclos migratorios y los ecosistemas locales.
Además de las nuevas incorporaciones, la UNESCO evaluará la posibilidad de añadir la etiqueta de “en peligro” a sitios ya declarados Patrimonio Mundial. En el sur del Líbano, los restos de baños romanos, un arco triunfal del siglo II y un hipódromo en la ciudad de Tiro han sufrido daños por bombardeos recientes. En la península de Crimea, anexada por Rusia en 2014, el antiguo asentamiento griego de Tauric Chersonese enfrenta excavaciones no autorizadas, construcciones y traslado de artefactos, según denunció Ucrania. El Lago Baikal, en Siberia, enfrenta contaminación, turismo descontrolado, tala y descenso de los niveles de agua debido a una represa en Mongolia. Un informe de la ONU en 2023 advirtió que “si no se revierte la degradación ecológica del Lago Baikal, será clasificado como en peligro”.
La inclusión de un sitio en la lista de “en peligro” no implica una sanción, sino que busca atraer la atención internacional y canalizar recursos para su protección. Según explicó Assomo, “proteger el patrimonio permite que comunidades traumatizadas por conflictos comiencen a recomponerse y reconstruirse”. La UNESCO también analizará la inclusión de otros lugares en la lista de Patrimonio Mundial, como las playas de Normandía en Francia, dos teatros de la selva amazónica en Brasil y la villa costera de Sidi Bou Said en Túnez.
