El Índice de Precios Internos al por Mayor registró una suba del 1,1% mensual en junio, frente al 2,5% de mayo, según datos del INDEC.
La inflación mayorista se desaceleró en junio y registró una suba del 1,1% mensual, según el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) que publica el INDEC. En mayo, la variación había sido del 2,5% y en abril del 5,2%.
En términos interanuales, la inflación mayorista se ubicó en 33,7%, una disminución de 0,8 puntos porcentuales respecto del mes anterior, cuando fue del 34,5%. En el acumulado del año, la suba se sitúa cerca del 15%, por debajo del 16,8% registrado por el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
La desaceleración se extendió a las distintas categorías del índice. Los precios de los productos nacionales aumentaron 1% mensual y acumularon una suba interanual del 34,1%, mientras que los bienes importados avanzaron 2,3% en junio y 27,5% en los últimos doce meses.
Uno de los factores que contribuyó a contener el índice fue la evolución de los precios internacionales de la energía. Durante junio, el petróleo crudo y el gas natural retrocedieron 5,3% mensual, lo que restó 0,56 puntos porcentuales a la inflación mayorista general, según destacaron desde Max Capital.
Martín Sarano, economista de la Fundación Internacional Bases, sostuvo que el dato debe analizarse considerando que la inflación mayorista y la minorista miden fenómenos diferentes. Afirmó que una inflación mayorista del 1,1% deja dos señales: que no hubo un impacto significativo del tipo de cambio en el período relevado y que se terminó de absorber el shock de los combustibles sobre los precios mayoristas.
Sarano también señaló que la combinación de este dato con una inflación núcleo en torno al 1,6% es positiva en relación con la trayectoria esperada de los precios. Estimó que, de no mediar shocks externos o internos, los próximos meses podrían seguir comenzando con 1 y acercándose al rango de 1-1,5%.
Nicolás Parreira, economista y director de Asesoría Financiera, indicó que la desaceleración de los precios mayoristas implica una menor presión sobre los costos de producción de las empresas. Explicó que una evolución más moderada de los insumos mejora las condiciones para que la inflación al consumidor continúe desacelerándose, aunque advirtió que ese traslado no es automático ni inmediato.
El principal factor de riesgo para los próximos registros será el impacto de la suba del dólar de fines de junio. El IPIM releva los precios al día 15, por lo que la medición de junio no captura buena parte de la depreciación cambiaria posterior. Según Max Capital, el tipo de cambio había alcanzado los $1.428 al 12 de junio, mientras que los movimientos posteriores quedaron fuera del período relevado.
Julián Neufeld, analista económico de la Fundación Libertad y Progreso, señaló que la desaceleración de junio es una muy buena noticia y destacó que la baja se produjo en las tres categorías del índice. Advirtió que la suba del dólar de fines de junio podría impactar en el SIPM de julio a través del aumento de los bienes transables, pero anticipó que para el segundo semestre el panorama es positivo y se espera que se continúe el sendero de desinflación retomado a partir de marzo.
Parreira, por su parte, afirmó que de cara al segundo semestre la inflación mayorista podría mantenerse contenida si continúan la estabilidad cambiaria, la disciplina fiscal y una política monetaria consistente. Planteó que será necesario seguir la evolución del tipo de cambio, los ajustes de precios regulados y el contexto internacional.
