La Policía de Nueva York investiga si los apuñalamientos de dos hombres ocurridos este jueves en el Upper West Side, cerca de Central Park, fueron crímenes de odio. Las autoridades detuvieron a Raúl Morales, de 51 años, como sospechoso.
La Policía de Nueva York investiga si los apuñalamientos de dos hombres ocurridos este jueves en el Upper West Side, cerca de Central Park, fueron crímenes de odio. Los ataques se produjeron en incidentes separados y las autoridades detuvieron a Raúl Morales, de 51 años, como sospechoso.
Según la comisionada Jessica Tisch, citada por The New York Times y Europa Press, el sospechoso gritó “Allahu Akbar” durante los ataques, una expresión que se traduce como “Dios es grande”.
Los detectives aún intentan determinar el móvil y establecer si los apuñalamientos fueron intencionales y estuvieron motivados por el odio. Las dos víctimas permanecen estables.
Cómo fueron los dos ataques en el Upper West Side
El primer ataque ocurrió alrededor de las 13:30 en la intersección de West 84th Street y Central Park West. Morales se acercó a un hombre de 57 años y lo apuñaló por la espalda con un cuchillo.
Luego, se trasladó hasta West 86th Street y Amsterdam Avenue, donde hirió a otro hombre en el torso con un destornillador.
Una de las víctimas es de origen asiático y la otra, judía. La jefa policial dijo que no existe un vínculo conocido entre Morales y los dos heridos ni entre las propias víctimas.
Los dos heridos fueron trasladados al hospital Mount Sinai Morningside.
Quiénes fueron las víctimas y cómo detuvieron al sospechoso
The New York Times identificó a las víctimas como Chok Sung de 57 años y Moshe Yezhak Grunhaus de 50. Ese medio añadió que Grunhaus había estado poco antes en el Centro Judío de la calle 86 por Tisha B’Av, el día de luto judío que conmemora la destrucción de los templos de Jerusalén.
El rabino Yosie Levine explicó a The New York Times que, tras recibir aviso de un apuñalamiento cercano, alertó a los miembros de la sinagoga para que tuvieran cuidado al salir. Más tarde supo que una de las víctimas había abandonado el centro poco antes del ataque.
Entre los testigos citados por The New York Times, Maayan Weinberg de 26 años relató que vio a un hombre de rodillas, sangrando y “alarmantemente quieto”. Morris Dahan, integrante del grupo de vigilancia vecinal Manhattan Shomrim, dijo al diario: “Estaba en el suelo con un destornillador clavado en el pecho”.
Tras los apuñalamientos, Morales volvió a su vivienda en un edificio de la Autoridad de Vivienda de la Ciudad de Nueva York en Amsterdam Avenue. Policías de la Unidad de Servicios de Emergencia lo detuvieron en su apartamento del undécimo piso.
Belkis Amador, una vecina de 61 años, dijo a The New York Times que Morales casi no hablaba desde que se mudó al edificio, seis meses atrás: “Yo le digo ‘buenos días’ en el ascensor y él no dice nada”.
El caso reaviva la preocupación por los delitos de odio en Nueva York
El alcalde Zohran Mamdani condenó los ataques y afirmó: “Estos actos de odio y desprecio no tienen cabida en nuestra ciudad”.
La organización judía UJA-Federation of New York declaró: “Estamos horrorizados, pero no sorprendidos por los brutales ataques de hoy en el Upper West Side”.
Los datos del Departamento de Policía citados por The New York Times muestran que, a comienzos de julio, los delitos de odio confirmados en 2026 subían casi un 8% hasta 322. El mismo medio añadió que un día antes la policía investigaba otros dos posibles casos en Brooklyn y Queens.
Ese balance sitúa a la población judía como el grupo más golpeado por este tipo de ataques en la ciudad, según las cifras recogidas por The New York Times. Alrededor de la mitad de los casos registrados este año tuvo como objetivo a personas judías.
