Un estudio publicado en Science reveló las adaptaciones fisiológicas que permiten al ratón orejudo andino vivir a más de 6700 metros de altitud, soportando temperaturas de hasta -60 °C y niveles de oxígeno reducidos.
Un equipo de investigadores liderado por el biólogo evolutivo Jay Storz, de la Universidad de Nebraska-Lincoln, publicó un artículo en la revista Science que describe las adaptaciones del ratón orejudo andino, una especie que habita desde el nivel del mar hasta altitudes superiores a los 6700 metros en la Cordillera de los Andes, en Argentina y Chile.
Durante una expedición en 2020 al volcán Llullaillaco, en la frontera entre ambos países, los científicos capturaron un ejemplar a 6739 metros de altitud, lo que constituye un nuevo récord mundial para mamíferos. El animal fue estudiado en laboratorio junto con otros ejemplares capturados a diferentes altitudes.
Según el estudio, los ratones orejudos andinos pueden soportar temperaturas de hasta -60 °C y niveles de oxígeno equivalentes al 44 % de los presentes al nivel del mar. Para analizar su tolerancia, los investigadores colocaron los roedores en cámaras que simulaban condiciones de frío extremo y baja disponibilidad de oxígeno.
Los resultados mostraron que los ratones capturados a mayor altitud consumían oxígeno a un ritmo más elevado que los de baja altitud, lo que sugiere una mayor actividad metabólica en el frío. Además, los análisis metabólicos y genéticos indicaron que el temblor muscular contribuye a generar calor adicional. Las células sanguíneas de estos animales presentan una mayor capacidad para transportar dióxido de carbono, lo que reduce el riesgo de hiperventilación por respiración rápida en altitudes elevadas.
El documento científico señala que, hasta hace poco, se consideraba que las elevaciones extremas de la Puna de Atacama eran inhabitables para mamíferos debido a la hipoxia severa y las temperaturas bajo cero. El ratón orejudo andino contradice esa idea gracias a una evolución fisiológica que le permite mantener su temperatura corporal. Los especialistas indican que desarrolló una capacidad termogénica mejorada, es decir, puede generar calor de manera más eficiente que ratones de ambientes más cálidos.
Una de las claves es su músculo esquelético, que presenta una mayor capacidad respiratoria mitocondrial. Asimismo, evolucionó para utilizar lípidos en lugar de carbohidratos como combustible principal para producir calor. El análisis genético también reveló que tanto los ratones de tierras bajas como los de tierras altas pueden eliminar compuestos de una dieta tóxica, lo que ayuda a la especie a sobrevivir. El ratón orejudo andino posee genes específicos de biotransformación que le permiten metabolizar toxinas presentes en las plantas de las que se alimenta.
A pesar de estos hallazgos, los científicos aún no determinan por qué estos mamíferos ascendieron a altitudes tan extremas.
