A 30 minutos en lancha desde Tigre, la Isla Chaná fue convertida en una reserva natural privada que combina conservación, alojamiento y actividades de bienestar.
La Isla Chaná, ubicada a 30 minutos en lancha desde Tigre, fue convertida en una reserva natural privada. El espacio combina conservación, hospitalidad y propuestas de bienestar en un entorno de biodiversidad.
La historia comenzó hace casi dos décadas, cuando sus propietarios buscaban un lugar para vivir el Delta de manera más profunda. Encontraron una isla abandonada que antiguamente era conocida como “la playa”. El nombre se debía a un banco de arena natural formado por la influencia del río Uruguay, algo poco frecuente en el Delta, donde la mayoría de las playas fueron generadas artificialmente.
La reserva incluye un cañaveral, especie naturalizada, y otras exóticas típicas del paisaje del Delta. Durante el recorrido hay puentes artesanales de madera que se integran al entorno.
Cerca de la isla se encuentran los “Bajos del Temor”, una zona de bancos de arena donde antiguamente encallaban embarcaciones que navegaban entre Colonia del Sacramento, Montevideo y Buenos Aires. Según la tradición oral, estos accidentes eran aprovechados por piratas que saqueaban los barcos varados. La figura de Mariquita sobresale en las leyendas: una mujer que habría sido la más temida de la región. Cuentan que, tras ser capturada junto a su banda, fue condenada a morir en estas aguas. Algunos isleños aseguran que, en noches de luna llena, todavía pueden escucharse los ecos de aquellos gritos.
Desde su adquisición, la isla fue pensada como un espacio de conservación. No se permite la caza y las intervenciones se reducen al mínimo indispensable: senderos, alojamientos y áreas comunes integradas al paisaje. Entre sus habitantes se encuentran ciervos de los pantanos, carpinchos, zorros, lobitos de río, pavas de monte y una variedad de aves. También es posible avistar delfines que ingresan desde el Atlántico y ballenas que ocasionalmente se internan en estas aguas dulces.
La vegetación combina especies nativas y naturalizadas: ceibos, ingás, sauces, tacuaras, bambúes, hortensias y bosques espontáneos.
La isla propone un turismo centrado en la contemplación y el bienestar. Las actividades incluyen caminatas guiadas por Esteban Zorraquín, retiros de yoga, talleres de arte, meditación y experiencias diseñadas para reconectar con la naturaleza. Además de la casa principal, la isla ofrece glamping, espacios al aire libre, playa, kayaks, bicicletas y senderos.
