El 12 de agosto se cumplen 130 años del nacimiento del artista plástico Lino Enea Spilimbergo. Su obra incluye murales, retratos y series de gran escala, y su legado como docente marcó a varias generaciones de artistas en Argentina.
El 12 de agosto se cumplen 130 años del nacimiento del artista plástico Lino Enea Spilimbergo, ocurrido en Buenos Aires en 1896. Hijo de inmigrantes italianos, Spilimbergo trabajó como empleado de correos y telégrafos mientras cursaba estudios en la Academia Nacional de Bellas Artes. Su salud, afectada por asma, lo llevó a residir temporalmente en San Juan.
En 1925 viajó a Europa tras obtener un premio económico. En París estudió con el cubista André Lhote y luego viajó a Italia, donde conoció los frescos renacentistas. De ese período se destacan obras como la serie de las Terrazas y La secuencia de Terracina.
A su regreso a Argentina, en la década de 1930, se integró al movimiento muralista local. En 1933, junto a David Alfaro Siqueiros, Antonio Berni, Juan Carlos Castagnino y Enrique Lázaro, participó en la realización del mural Ejercicio Plástico en una quinta de Don Torcuato. En 1946, con colaboradores, pintó los murales de la cúpula de las Galerías Pacífico, en el centro de la ciudad de Buenos Aires.
Spilimbergo también se desempeñó como docente. En los años 40 dirigió el Instituto Superior de Artes de la Universidad Nacional de Tucumán. Entre sus alumnos se encontraba el artista Carlos Alonso. Sobre el dibujo, Spilimbergo afirmó que era “la honestidad del arte”.
Su obra incluye retratos de personajes populares, como La planchadora. En muchas de sus pinturas, los personajes tienen ojos expresivos y desmesurados, rasgo que el artista habría tomado de las facciones de su esposa, Germaine Chelminsky.
Spilimbergo falleció el 16 de marzo de 1964 en Unquillo, provincia de Córdoba.
