La sumiller chilena Manuela Cinquegrani, copropietaria de La Cofra en Barcelona, explica cómo conservar, enfriar y servir vinos durante los meses de calor y por qué los tintos también pueden ser una opción en agosto.
El vino también puede ser parte del verano. Aunque las altas temperaturas suelen llevar a preferir cervezas, refrescos o mezclas con vino, la sumiller Manuela Cinquegrani sostiene que no hay razón para renunciar a una copa en días calurosos. Cinquegrani, chilena dedicada a la producción de vinos naturales y copropietaria de La Cofra, un espacio de vino natural en Barcelona, afirma que el vino se disfruta en cualquier época del año y que la clave está en la elección y el manejo de la temperatura.
Según Cinquegrani, al elegir un vino para el verano, lo importante no es el color, sino la sensación que deja. Recomienda optar por vinos con buena acidez, fluidos, que no cansen y con bajo contenido alcohólico. “Lo importante es que refresque por cómo está hecho, no solo por la temperatura a la que lo sirves”, declaró.
En cuanto a la conservación, la sumiller sugiere que, si se planea beber un vino blanco o espumoso al día siguiente, se guarde en la nevera desde el principio, ya que enfriar gradualmente da mejor resultado que hacerlo de golpe. Para los tintos, indica que depende de la temperatura de la casa: si el ambiente es fresco, basta con dejarlos en un lugar oscuro; si hace calor, se pueden refrigerar sin problema. “Lo que peor les sienta es pasar horas a 28 o 30 grados”, afirmó.
Para enfriar una botella rápidamente, Cinquegrani recomienda usar una cubitera con agua, hielo y sal. Aclaró que la sal no es un truco de abuela, sino que tiene una explicación física: permite que el agua alcance temperaturas más bajas y acelera el enfriamiento de la botella. En unos veinte minutos, la botella está lista.
Durante una velada, la sumiller aconseja volver a colocar la botella en la cubitera entre copa y copa para mantener la temperatura. Sobre añadir hielo a la copa, afirma que no le parece un sacrilegio y que cada persona puede disfrutar el vino como prefiera, aunque señala que el hielo diluye el vino y altera su equilibrio.
En cuanto a la forma de sostener la copa, Cinquegrani explica que sujetarla por el tallo ayuda a conservar la temperatura del vino, especialmente en blancos y espumosos, aunque no es necesario ser estricto.
Finalmente, sobre las mezclas como tintos de verano o rebujitos, la sumiller considera que no deben demonizarse, ya que forman parte de la cultura local. No obstante, prefiere elegir vinos que ya tengan un perfil ligero y refrescante por sí solos, en lugar de transformarlos.
