El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, enfrenta un escenario de creciente desconfianza dentro del Gabinete y entre empresarios, luego de la caída de la Ley de Tierras, el conflicto con los prácticos portuarios y la disputa con el IPCVA. Su continuidad es motivo de debate en la Casa Rosada.
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, atraviesa un momento de tensión dentro del Gobierno. Según fuentes oficiales, el ala pragmática del Gabinete, encabezada por Diego Santilli, habría convencido a Karina Milei de que el ministro es responsable de los recientes reveses legislativos y políticos. El propio presidente Javier Milei ha manifestado su respaldo a Sturzenegger, aunque no se descarta un cambio de rumbo en el corto plazo.
La derrota parlamentaria más reciente fue la Ley de Tierras, que el oficialismo no logró aprobar en el Congreso. Además, el conflicto con los prácticos portuarios, un gremio de 550 trabajadores, derivó en un paro de 48 horas que no fue resuelto por la gestión del ministerio. La disputa con el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) por los aportes obligatorios de los ganaderos también generó rechazo en el sector, y la Sociedad Rural pidió al ministro que modifique su postura.
En el ámbito económico, el Ministerio de Hacienda habría planteado objeciones a las iniciativas de Sturzenegger, al considerar que agregan ruido en un contexto de crisis. El Grupo de los Seis, que reúne a las principales cámaras empresarias, habría manifestado su preocupación por la sostenibilidad del modelo económico si se mantienen las políticas de desregulación impulsadas por el ministro.
Sturzenegger, economista formado en la Universidad de La Plata y el MIT, ya ocupó cargos de relevancia en gestiones anteriores: fue secretario de Política Económica en 2001, presidente del Banco Ciudad entre 2008 y 2013, diputado nacional por el PRO, y presidente del Banco Central entre 2015 y 2018. En julio de 2024, fue designado al frente del Ministerio de Desregulación, donde impulsó un plan de reformas estructurales.
Fuentes cercanas al ministro indican que su continuidad dependerá de la evolución de los próximos proyectos legislativos y de la capacidad del Gobierno para sostener su agenda de reformas. Hasta el momento, no hubo comunicados oficiales que confirmen su salida.
