El sismo de magnitud 7,4 ocurrido el lunes en Colombia causó 240 muertos, más de 1300 heridos y alrededor de 2000 desaparecidos, según el último balance oficial. Las tareas de rescate continúan en Pereira, Cali y otras zonas afectadas.
El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia el lunes por la mañana dejó 240 muertos, más de 1300 heridos y unos 2000 desaparecidos, según el balance oficial difundido por el gobierno. El movimiento telúrico provocó el derrumbe de al menos 61 edificios y daños en hospitales, escuelas y aeropuertos de varias ciudades.
El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, declaró el estado de desastre nacional y decretó tres días de duelo. Durante ese período, las banderas nacionales permanecerán a media asta en edificios públicos, embajadas y consulados de Colombia en el exterior.
Los departamentos con mayor cantidad de víctimas son Risaralda, especialmente Pereira, y Valle del Cauca, con Cali como una de las ciudades más afectadas. El sismo también provocó cortes de servicios básicos en Pereira, donde casi toda la ciudad quedó sin electricidad.
El temblor se registró alrededor de las 7.40 de la mañana, cuando comenzaban las actividades laborales y escolares. El Servicio Geológico Colombiano informó inicialmente una magnitud de 6,7 y una profundidad de 96 kilómetros; luego, el Servicio Geológico de Estados Unidos estableció una magnitud de 7,4, dato que posteriormente confirmó el organismo colombiano.
El epicentro fue ubicado cerca del municipio de San José del Palmar, en el departamento de Chocó, aproximadamente a 20 kilómetros de esa localidad. El movimiento fue registrado por 32 estaciones de la red sismológica nacional.
En Pereira, los equipos de emergencia continúan removiendo restos de edificios en busca de personas atrapadas. Al menos 60 personas murieron en la ciudad, según la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales. Los vecinos recorren las calles con linternas y se suman espontáneamente a las tareas de asistencia.
“Mi ilusión es encontrar a alguien con vida, hacer lo más que se pueda”, declaró Kevin Restrepo a la AFP. “Es horrible. Todo el mundo está poniendo de su parte, no importa que ya haya caído la noche”, agregó.
En Cali, la tercera ciudad más poblada del país, el alcalde Alejandro Eder decretó un toque de queda hasta las 6 de la mañana, mientras los rescatistas se concentraban en los barrios con mayores daños. La ciudad registra hasta ahora 85 muertos y al menos 885 heridos.
“Llegar hasta acá fue impresionante, parecía el fin del mundo, los carros y las motos en contravía buscando sus seres queridos”, relató el socorrista Nelson Moreno, que participa de la búsqueda de una amiga entre dos torres de cinco pisos que colapsaron.
La emergencia también alcanzó a la infraestructura esencial. Según la Organización Mundial de la Salud, varios hospitales de Cali sufrieron daños, entre ellos el Hospital Universitario del Valle, donde colapsaron las áreas de cardiología y pediatría. Además, la Clínica Nuestra fue evacuada y algunos pacientes en silla de ruedas debieron ser atendidos en las veredas.
El balance presentado por el gobierno colombiano contabiliza 18 centros de salud averiados y 52 instituciones educativas afectadas. Los daños también alcanzaron al transporte aéreo: seis aeropuertos sufrieron afectaciones en su infraestructura y debieron suspender las operaciones de vuelos comerciales.
En Cali permanecen 188 personas desaparecidas, según informó De la Espriella. Mientras tanto, voluntarios y rescatistas siguen trabajando con herramientas básicas para retirar los escombros.
“Estamos haciendo todas las labores pertinentes para sacar a la gente con vida (…) Ha venido mucha gente, con dotaciones, con comida, ayudando a los bomberos, ayudando a las personas”, explicó Andrés Felipe Mejía, uno de los rescatistas voluntarios.
