El fenómeno de Súper El Niño está a punto de alcanzar la categoría de intensidad muy fuerte, con una anomalía térmica de +1,8 °C en el Pacífico central, según datos de la NOAA.
El fenómeno meteorológico de Súper El Niño se encuentra a un paso de ingresar formalmente en la categoría de intensidad muy fuerte, tras alcanzar una anomalía térmica de +1,8 °C en el Océano Pacífico central.
De acuerdo con el reporte publicado por el portal especializado Meteored, los datos de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) ratifican un acelerado incremento en las temperaturas marinas en la antesala del último trimestre del año.
El registro más reciente del área de monitoreo Niño 3.4 expuso un incremento de 0,3 °C en apenas una semana, dejando al sistema a solo dos décimas de superar el umbral de los +2 °C. Esta línea técnica delimita el paso hacia un evento de magnitud excepcional. El pico de máxima actividad de este ciclo se prevé entre octubre y diciembre.
En la zona oceánica Niño 1+2, ubicada frente a las costas del Perú, los indicadores oficiales detectaron una anomalía relativa de +3,3 °C. La rápida acumulación de energía calórica en las aguas ecuatoriales superficiales sostiene una dinámica de alteración continua en la circulación atmosférica global.
Ante la magnitud del fenómeno, la NOAA tomó la decisión de modificar sus mapas de anomalías subsuperficiales, elevando el límite de la escala gráfica a 8 °C. Esta actualización responde al comportamiento de una densa burbuja de agua cálida alojada en los primeros 300 metros de profundidad de la cuenca pacífica central y oriental.
Las mediciones en el fondo oceánico arrojaron que las anomalías absolutas alcanzaron los +2,6 °C, valor que contempla el calentamiento acumulado debajo de la superficie.
Según detalló la meteoróloga Ana María Pereira Nunes en Meteored, este volumen de calor almacenado actuará como un motor constante de energía hacia las capas superiores durante las semanas venideras.
A este escenario submarino se le sumará en el corto plazo la llegada de un pulso de la Oscilación Madden-Julian (MJO). Este fenómeno atmosférico de carácter intrasestacional se desplaza hacia el este y propiciará un debilitamiento de los vientos del este, permitiendo la formación de una onda Kelvin oceánica que arrastrará el calor retenido hacia la superficie.
El acoplamiento entre la masa calórica profunda y la fase cálida de la onda Kelvin profundizará la termoclina en el Pacífico ecuatorial. Al reducir el afloramiento de aguas frías profundas, el mecanismo acelerará la transferencia de temperatura a la capa superficial, empujando al indicador Niño 3.4 por encima del umbral crítico.
