Un informe de McKinsey basado en una encuesta global a 750 empleados y líderes señala que la mayoría de las empresas no logra capturar valor con inteligencia artificial porque mantienen estructuras organizativas sin cambios. Solo el 11% alcanza la fase de reinvención, y en ese grupo el 48% reporta beneficios reales.
Un informe reciente de McKinsey, titulado “De la adopción al impacto: tres horizontes de la transformación con IA”, analiza por qué muchas empresas invierten en inteligencia artificial (IA) pero obtienen resultados limitados. El estudio, basado en una encuesta global a 750 empleados y líderes, identifica tres horizontes de adopción: habilitación (uso de herramientas de IA para tareas puntuales), automatización (optimización de flujos de trabajo completos) y reinvención (rediseño integral de los procesos de trabajo).
Según el informe, casi el 90% de las empresas se encuentra en los dos primeros horizontes, mientras que solo el 11% alcanza el tercero. En ese grupo, el 48% de los líderes afirma estar capturando valor real, frente al 13% en el horizonte inicial. McKinsey señala que la preparación organizacional pesa casi el doble que la individual (48% contra 25%) a la hora de explicar la diferencia entre capturar valor o no.
El informe también destaca que los empleados se adaptan más rápido que las instituciones que los emplean. Para acelerar el cambio, McKinsey sugiere generar confianza en la organización y sus líderes, no solo en la tecnología. La confianza se construye comunicando tanto lo que se sabe como lo que no, cumpliendo lo prometido e invirtiendo en las capacidades de las personas.
Como ejemplo histórico, el informe menciona la transición de la electricidad al vapor a comienzos del siglo XX: las ganancias de productividad aparecieron recién cuando las fábricas rediseñaron sus procesos alrededor de la nueva tecnología. El mensaje final del informe es “no espere, itere”, subrayando que la ventaja competitiva surge de aprender, rediseñar y evolucionar más rápido que el resto.
