El economista Diego Dequino afirmó que la incertidumbre política hacia 2027 lleva a inversores y empresas a postergar decisiones, mientras que sectores con pérdidas podrían acelerar su retiro del mercado.
El economista Diego Dequino analizó el impacto de la incertidumbre política en las decisiones del sector privado, en diálogo con Punto a Punto Radio. Según Dequino, la falta de certezas sobre la continuidad del esquema económico actual conduce a inversores y empresas a adoptar posiciones de cautela, lo que frena proyectos de mediano y largo plazo.
Dequino señaló que mientras la administración nacional no disipe las dudas sobre su permanencia en el poder, los mercados tenderán a “corregir posiciones”. Este comportamiento defensivo afecta el flujo de fondos, paraliza el desarrollo de capacidad productiva y condiciona la evolución de la actividad económica general.
Comportamientos divergentes según el sector
El analista describió dos conductas opuestas entre los actores privados según su sector de operación. Las actividades con incentivos específicos, como las inversiones amparadas por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), tienden a demorar desembolsos a la espera de definiciones políticas. “Todos, algunos porque especulan que eventualmente no renueve el Gobierno y eso les crea dudas, van a mantener los bonos fiscales y cambiarios; van a especular y demorar paulatinamente a ver qué pasa”, explicó.
En contraposición, las industrias y comercios orientados al mercado interno que actualmente registran pérdidas podrían acelerar su retiro si perciben que las condiciones desfavorables se prolongarán. “Cuando ya sé que el Gobierno va a renovar, levanto todo, cierro ahora y se terminó”, graficó Dequino.
Por este cruce de conductas, el economista remarcó que una hipotética baja en el riesgo país o financiero no se traducirá automáticamente en un mayor volumen de actividad real, en tanto persista la desconfianza sobre el mediano plazo. “Si yo pierdo el entusiasmo por invertir en proyectos de largo plazo, eso habla de que no estoy viendo un futuro entusiasta”, sostuvo.
Dólar “colchón” y atraso cambiario
Dequino también se refirió a la estrategia oficial para que los ahorristas vuelquen al sistema financiero sus dólares no declarados o atesorados fuera del circuito formal. Cuestionó la efectividad de ese reclamo y calculó que, desde la devaluación de diciembre de 2023, el tipo de cambio oficial acumula un atraso cercano al 35% en relación con la evolución de los precios internos.
“Si me guardo mi riqueza líquida en dólares y tengo un gobierno que me produce una extracción no progresiva, funciona como un impuesto”, aseveró Dequino sobre el castigo implícito a los fondos atesorados.
Absorción de pesos y crédito
En el tramo final de la entrevista, Dequino cuestionó la estrategia del Banco Central centrada en la absorción drástica de agregados monetarios. De acuerdo con sus estimaciones, el Estado absorbe en períodos de 15 días un volumen equivalente a entre US$ 5.000 millones y US$ 8.000 millones en pesos, dejando al mercado sin liquidez para financiar la actividad cotidiana.
Frente a esa dinámica, propuso volcar parte de ese sobrante de pesos hacia el sistema bancario para dinamizar los préstamos a personas y pymes cuyos ingresos también se generan en moneda nacional. Esto evitaría que los tomadores de crédito asuman deuda en dólares para financiar su capital de trabajo, trasladando un riesgo de descalce cambiario al sector privado.
