En el Día Internacional del Cabernet Sauvignon, la bodega Luigi Bosca, con 125 años de historia, destaca la importancia del tiempo y la paciencia en la producción de esta variedad.
El Día Internacional del Cabernet Sauvignon se celebra en el contexto de una industria vitivinícola donde la inmediatez suele predominar. Sin embargo, la producción de esta cepa se caracteriza por requerir largos períodos de maduración y envejecimiento.
Según explicó la bodega Luigi Bosca, una vid de Cabernet Sauvignon necesita décadas para alcanzar su máxima expresión, y su estructura tánica demanda un proceso de barrica y estiba que no puede acelerarse. La planta, sostienen, no se adapta a las coyunturas del mercado.
En el marco de esta fecha, la empresa familiar, fundada en 1901, señaló que su modelo de negocio se basa en la construcción de valor a largo plazo. A lo largo de sus 125 años de historia, la bodega atravesó hiperinflaciones, crisis económicas y cambios en los hábitos de consumo, tanto en Argentina como en el exterior.
El presidente ejecutivo de Luigi Bosca, perteneciente a la cuarta generación familiar, afirmó que la decisión de su bisabuelo de plantar los primeros viñedos no estuvo orientada a obtener una cosecha inmediata, sino a generar un patrimonio para las generaciones futuras. «El prestigio, más que heredarse, es una tarea de construcción que revalidamos todos los días», declaró.
La bodega, que exporta a más de 50 países, indicó que su permanencia en el mercado global se debe a la continuidad de sus convicciones, incluso cuando ello implica vender menos. «El día que dejemos de hacernos preguntas sobre nuestro propio vino y sobre nuestro negocio, por más historia que tengamos, habremos empezado a envejecer mal», agregó.
En cuanto a la innovación, Luigi Bosca sostiene que esta consiste en plantear nuevas preguntas a la tierra y en delegar en equipos jóvenes para renovar las perspectivas, sin sobrerreaccionar ante las crisis.
La celebración del Día Internacional del Cabernet Sauvignon, que tiene lugar cada año, sirve para recordar que, en el ámbito vitivinícola, el tiempo no se considera un enemigo cuando se trabaja con rigor y respeto.
