Ante el avance del gusano barrenador del Nuevo Mundo, que afecta al ganado en México y Estados Unidos, las autoridades mexicanas pusieron en marcha una planta en Metapa para producir moscas estériles. El brote, detectado en noviembre de 2024, acumula más de 34.000 casos en México.
METAPA, México — La mosca barrenadora del Nuevo Mundo (Cochliomyia hominivorax) es un insecto cuyas larvas se alimentan de tejido vivo de animales de sangre caliente. Para combatir el brote actual, México reactivó una planta de producción de moscas estériles en Metapa, en la frontera con Guatemala, que comenzó a operar a fines de junio.
El proceso consiste en criar grandes cantidades de moscas, esterilizarlas mediante radiación y liberarlas en áreas afectadas. Las hembras silvestres que se aparean con machos estériles no producen descendencia, lo que reduce la población de la plaga.
La planta de Metapa es la única de su tipo en México. Según Hunberto Gomes Velásques, supervisor de la instalación, la producción es de aproximadamente 10 millones de moscas estériles por semana, con el objetivo de alcanzar 100 millones semanales para noviembre. Las moscas se distribuyen desde Texas y el norte de México hacia el sur.
El brote fue detectado por primera vez en México en noviembre de 2024. Hasta la fecha, se registraron más de 34.000 casos acumulados en 30 de los 32 estados del país. Las autoridades estiman que las pérdidas económicas combinadas y los costos de control ascenderán a miles de millones de dólares.
La mosca hembra deposita alrededor de 200 huevos en heridas abiertas u orificios de animales. Las larvas se introducen en el tejido y pueden causar la muerte del animal en una semana si no reciben tratamiento.
El cierre de la frontera estadounidense a las importaciones de ganado mexicano, vigente desde el año pasado, comenzó a revertirse a fines de junio con una reapertura gradual. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, asistió a la inauguración de la planta y declaró: “Ya se erradicó una vez, y por eso los expertos dicen que podemos erradicarla una segunda vez”.
La planta de Metapa fue construida en la década de 1970 para la cría de la mosca mediterránea de la fruta. El gobierno mexicano invirtió 30 millones de dólares en su modernización y Estados Unidos aportó 21 millones. La instalación cuenta con salas climatizadas a 38,3 grados Celsius y un 80% de humedad relativa para la incubación de larvas.
Expertos consultados señalaron que la planta de Metapa y la de Panamá no son suficientes para contener el brote regional. Se estima que se necesitan al menos 500 millones de moscas estériles por semana. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos anunció que una nueva planta en Texas abrirá a principios de 2027 y alcanzará su capacidad plena de 300 millones de moscas semanales hacia fines de 2028.
El veterinario Eduardo Farfán, en Pijijiapan, Chiapas, afirmó que la respuesta del gobierno mexicano es insuficiente y no lo suficientemente rápida. “¿Se puede erradicar? Sí. Pero se trata de tener más”, dijo. “El gusano nos ha robado el tiempo”.
En Chiapas, el estado más afectado, los ganaderos deben inspeccionar a sus animales diariamente. Francisco Javier Rodríguez, de 38 años, reportó que nueve de sus 50 animales se infectaron en el último año. En un caso reciente, su ternera de 3 días, llamada Coneja, presentó larvas en la zona del cordón umbilical. Farfán extrajo 20 gusanos con pinzas y aplicó un polvo antibacteriano.
El brote se originó en Panamá y Costa Rica en 2023 y se extendió hacia el norte. El Tapón del Darién, que conecta Panamá con Colombia, era la barrera biológica que contenía la plaga. Pablo Liedo, investigador del Colegio de la Frontera Sur, mencionó como posibles causas la falta de atención en programas de control de insectos estériles, el tráfico ilegal de animales y el movimiento de migrantes a través de la región.
La erradicación total podría tomar hasta 20 años, según estimaciones de expertos. La mosca fue erradicada en Estados Unidos en 1966 y en México en 1991, con la ayuda de una planta en Panamá inaugurada en 2006.
