Investigadores de la Universidad Ártica de Noruega (UIT) hallaron que el agua de deshielo de los glaciares en Svalbard libera metano atrapado en el lecho rocoso, lo que podría acelerar el calentamiento global.
Un equipo de científicos de la Universidad Ártica de Noruega (UIT) publicó un estudio que describe un mecanismo de retroalimentación climática vinculado al deshielo de los glaciares en el archipiélago de Svalbard, en el océano Glacial Ártico. Según el informe, el agua de deshielo superficial se filtra a través de grietas hasta el lecho rocoso, donde libera metano antiguo que es transportado por los ríos hacia la atmósfera.
El estudio se basó en el análisis de 148 muestras de agua tomadas en 19 ríos alimentados por glaciares en Svalbard. Los resultados indicaron que la totalidad de los ríos analizados presentaban concentraciones de metano superiores a las esperadas, con niveles que alcanzaron hasta 425 veces los parámetros normales.
La investigadora del centro de excelencia iC3 de la UIT, Gabrielle Kleber, explicó que “estos glaciares se están derritiendo principalmente en sus superficies, pero esa agua de deshielo encuentra su camino hacia el fondo a través de grietas y hoyos. Esto significa que interactúa con las rocas subyacentes y, allí donde esas rocas contienen gas antiguo, el agua arrastra y expulsa el metano hacia los ríos que fluyen al exterior”.
El metano detectado proviene de capas de esquisto ricas en carbono orgánico acumuladas durante millones de años, a diferencia de los procesos observados en Groenlandia, donde el gas es producido principalmente por microorganismos bajo el hielo. Las mediciones con radar de penetración terrestre e inspecciones geoquímicas permitieron mapear las áreas glaciares con lecho descongelado y activo.
El glaciólogo de la UIT, Alun Hubbard, sostuvo que “el Ártico actúa como un multiplicador del riesgo climático a nivel global. Cuando la cubierta helada se retira y se activan estas fugas en el lecho glaciar, no solo perdemos el efecto de reflectividad solar (albedo), sino que conectamos depósitos masivos de carbono antiguo directamente con la atmósfera actual”.
Los autores del estudio señalaron que las estimaciones actuales sobre emisiones globales de gases de efecto invernadero no contemplan de forma integral la fuga de metano en zonas de desglaciación, por lo que consideran necesario recalibrar los modelos climáticos globales.
