Los resultados de las pruebas PISA 2022 muestran que 8 de cada 10 estudiantes argentinos de 15 años no alcanzan el nivel mínimo en matemática. En Córdoba, el desempeño superó el promedio nacional, según especialistas, por la continuidad de sus políticas educativas.
Los resultados de las pruebas PISA 2022, dadas a conocer esta semana, indican que en Argentina el 80% de los estudiantes de 15 años no alcanza el nivel mínimo de competencia en matemática. En Córdoba, en tanto, el desempeño se ubicó por encima del promedio nacional, un resultado que especialistas consultados atribuyen a la continuidad de las políticas educativas provinciales.
Viviana Postay, docente e investigadora, explicó en diálogo con Punto a Punto Radio que las dificultades educativas son un fenómeno internacional. «Países como España y Alemania han tenido resultados que no satisfacen debido a profundas brechas de desigualdad, y América Latina también muestra un rendimiento bajo», afirmó.
Postay señaló que Córdoba, evaluada por PISA como región con peso propio, «se ubicaría en el tercer lugar en la región después de Uruguay y Chile». Según la especialista, «esto responde a que Córdoba ha mantenido una continuidad en sus políticas educativas a lo largo del tiempo, a diferencia de otras provincias donde los cambios de gobierno interrumpen las líneas de trabajo».
Además, destacó que «Córdoba cuenta con cuadros técnicos y recursos propios para sostener el trabajo en el territorio, lo cual cobra relevancia en un contexto donde el financiamiento educativo nacional ha caído a niveles históricos muy bajos». También mencionó la producción de materiales y documentos orientadores desarrollados durante décadas en áreas como matemática, lengua, cultura digital y convivencia, que son utilizados por otras provincias.
En cuanto al clima escolar, Postay indicó que casi el 50% de los estudiantes argentinos manifiesta percibir desorden o falta de un buen clima escolar. «La PISA indica que Argentina es el segundo país de la OCDE con mayor percepción de mal clima escolar», sostuvo. Para la especialista, este escenario plantea la necesidad de reconstruir la autoridad docente, el orden y el vínculo entre las familias y las escuelas.
Claudia Torcomián, secretaria académica de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), analizó los resultados y explicó que las pruebas PISA «no evalúan directamente contenidos curriculares, sino que comparan la posibilidad de transferir esos contenidos a situaciones problemáticas básicas». Torcomián consideró que «la prueba evalúa un momento, es un corte. Para evaluar saberes o habilidades se requiere un proceso».
La especialista también señaló que las transformaciones culturales y sociales modificaron la manera en que los estudiantes aprenden, mientras que las instituciones educativas mantienen en muchos casos formas de enseñanza tradicionales. En ese sentido, planteó la necesidad de avanzar hacia métodos más dialógicos y centrados en la resolución de problemas.
Desde su experiencia en la UNC, Torcomián indicó que las dificultades no terminan con la escuela secundaria, sino que también pueden observarse durante el ingreso a la universidad. Explicó que los estudiantes atraviesan un proceso de adaptación que «puede extenderse durante aproximadamente un año». «Lo que más cuesta es ambientarse a un cambio espacial, a un cambio de ciudadanía y a un conjunto de normas diferentes, sumado a los contenidos curriculares», detalló.
Frente a esta situación, la Secretaría Académica de la UNC trabaja junto al Ministerio de Educación para identificar las áreas en las que los estudiantes presentan mayores dificultades. Torcomián explicó que comenzaron a convocar a adolescentes de escuelas secundarias para que puedan tomar clases de matemática en la universidad antes de comenzar sus estudios superiores. «La idea es sumar otros espacios de ciencias básicas como física y química, ya que Argentina necesita que las nuevas generaciones se inclinen por carreras STEM», concluyó.
