Graciela Salazar (61) perdió a su hija Denise Rodríguez (33) en abril de 2023. Desde entonces, una carta de despedida la impulsa a luchar por la salud mental. Este domingo 13 se realizará un encuentro silencioso frente al Congreso Nacional, organizado por Empesares, en el marco del Día Mundial de la Prevención del Suicidio.
Graciela Salazar (61) trabaja como responsable de marketing y es coach ontológica. El 23 de abril de 2023, su hija Denise Rodríguez (33) se quitó la vida en San Telmo. Días después, la Policía le entregó una carta de despedida que Denise había escrito. En ella, la joven le pidió: «Necesito que sigas adelante, el mundo te necesita. Luchá por la salud mental y un mundo mejor. Sos la mejor persona que conocí».
Graciela afirma que ese mensaje es lo que motoriza su día a día. «En lo personal es una lucha perdida porque perdí a mi única hija. Den no está conmigo, pero me hizo un pedido especial y esa es mi lucha, mi misión, mi objetivo a futuro. Es esencial hablar del suicidio, es fundamental que la gente se manifieste y se saque el estigma, porque la salud mental está estigmatizada. Es importante que se concurra al Congreso», declaró.
El 10 de septiembre es el Día Mundial de la Prevención del Suicidio. Este domingo 13, a las 17, se realizará una convocatoria frente al Congreso Nacional organizada por Empesares, un proyecto de acompañamiento emocional para personas que han perdido a un ser querido. «Es un encuentro en el que nos reunimos familias que han pasado por esta tragedia y muchas personas que están luchando por su vida. Será en silencio y en paz. No es política, no queremos que se politice, sí que seamos escuchados», sostuvo Graciela.
Según estadísticas oficiales, en Argentina el suicidio es la principal causa de muerte entre los jóvenes. Entre 2017 y 2025 el total de casos aumentó el 57,6%. El año pasado 5.209 personas se quitaron la vida. En el grupo de 15 a 34 años, los suicidios desplazaron a los accidentes de tránsito como el primer motivo de fallecimiento.
Graciela relata que Denise comenzó a somatizar los primeros síntomas de depresión en 2008, cuando su padre Fabián Rodríguez murió de cáncer a los 45 años. La joven realizó terapias con psicólogos y psiquiatras, planes de medicación, tratamientos y hospitales de día. Tuvo tres internaciones, la última de las cuales no superó. «Un día me dijo: ‘No puedo más mamá, por favor intername’. Y te confieso que es la peor decisión que puede tomar un familiar, pero hubo que hacerlo. Ella tuvo tres grandes internaciones, la última no la superó. Se agotó, se desesperanzó, me duele en el alma por el sufrimiento que transitó y yo no pude hacer nada», expresó.
Denise estudió artes en la UNA, tomó clases de actuación en la escuela de Norman Briski y de danza en la de Julio Bocca. Actuó en obras independientes y descubrió la expresión corporal como medio de sanación. «Hasta llegó a dar talleres de danza y expresión corporal en la villa 31, para aquellas personas que padecieron físicamente la pandemia», agregó Graciela.
La madre de Denise menciona la falta de empatía y escucha. «Hay que desenmascarar a la salud mental, romper el silencio, dejar que sea un tema tabú y empezar a hablar con compromiso de la tragedia que vivimos. Hay chicos que se suicidan porque son víctimas de bullying, por eso insisto en que hay que instalarlo en escuelas, empresas y la propia familia. Es prioritario preparar a los maestros, formarlos en inteligencia emocional y salud mental», afirmó.
Graciela guarda la carta en un sobre de tela que Denise confeccionó durante una internación. «La tengo guardada en un sobrecito de tela que Denise confeccionó en uno de los talleres de la internación y ya perdí la cuenta de cuántas veces la leí y la voy a seguir leyendo. Sorprende con qué serenidad y amor está escrito cada párrafo», comentó. La carta también incluía el pedido: «Si podés tirar mis cenizas al mar con papá y el tío». Graciela planea cumplir esa voluntad a fin de año en Miramar.
El domingo 23 de abril de 2023, Denise se encontraba en la casa de la calle Tacuarí, en San Telmo, junto a Graciela y su abuela Elsa (81). Había regresado hacía quince días de su tercera internación. Madre e hija organizaron la semana en una pizarra. Graciela salió por un compromiso laboral y a las 23.40 le escribió a su hija que todo estaba en orden. Cerca de medianoche, amigos de Denise comenzaron a alertarla por mensajes que la joven les enviaba. Graciela se subió al auto y llamó a la encargada del edificio. Al llegar a Tacuarí y Chile, ya estaban la Policía y los Bomberos. Denise se había tirado desde la terraza. «Yo me apagué en ese momento, me fui de este mundo, hay cosas que mi cabeza no registró», recordó.
Graciela concluye: «Empezando con el trabajo hormiga de hacer algo por el de al lado que no está bien. Acercarse, escuchar, abrir el corazón para el otro no tiene precio. No sabés cómo ayuda. Yo lo hago con los mensajes que me llegan a mis redes sociales de gente que no conozco y me expresa ideas suicidas».
