El médico y doctor en Ciencias Biológicas Ezequiel Arrieta explica en su libro ‘Lo que el cuerpo sabe’ los efectos del sueño profundo en el organismo y su vínculo con diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y demencias.
El libro Lo que el cuerpo sabe. Cómo sentirte bien (casi) todo el tiempo, del médico y doctor en Ciencias Biológicas Ezequiel Arrieta, editado por El gato y la caja, aborda las consecuencias de dormir mal y la asociación con diversas enfermedades.
Según Arrieta, cuando no se duerme lo suficiente, se saltean fases completas del sueño, en particular el sueño profundo. Durante esta etapa, el cuerpo reduce la demanda de energía debido a la relajación muscular, desciende la glucemia y la producción de insulina, y disminuye la actividad cardíaca entre un 10 y un 30%, así como la presión arterial en un 20%.
«Esta reducción del gasto energético y del ritmo metabólico no es solo una pausa: es un momento esencial para la recuperación integral del organismo», afirma el autor. «Cuando no alcanzamos suficiente sueño profundo, estos mecanismos de reposo no se activan como deberían, y aumenta el riesgo de diabetes tipo 2, hipertensión arterial e incluso infartos de miocardio», añade.
El texto también señala que, durante el sueño profundo, la hormona del crecimiento regenera tejidos y repara daños, lo que resulta clave para evitar un envejecimiento prematuro. Además, el descenso del cortisol permite que el sistema inmune despliegue sus funciones regenerativas y defensivas. «Algunas células, como los linfocitos T y las células asesinas naturales, claves para eliminar células infectadas o tumorales, aumentan su actividad y se redistribuyen desde la sangre hacia los tejidos donde pueden actuar», precisa Arrieta.
En caso de dormir mal, el sistema de defensas se vuelve menos eficaz: las células inmunes pierden eficacia, disminuye la producción de anticuerpos, se eleva la inflamación crónica y crece el riesgo de infecciones, enfermedades autoinmunes e incluso cáncer, según el profesional.
El cerebro también se ve beneficiado con un buen descanso. Durante el sueño profundo, se activa un sistema de drenaje que limpia residuos que, de acumularse, pueden dar lugar a enfermedades como Parkinson o Alzheimer. «Mientras dormimos, el líquido cefalorraquídeo se infiltra entre las neuronas, como una marea alta, barriendo con los residuos del día y llevándolos hacia canales de salida que los elimina del cerebro», explica Arrieta.
El autor destaca la importancia de mantener horarios regulares para respetar los ritmos circadianos. «Nuestro organismo está lleno de relojes. No uno, ni dos, sino miles de millones. Prácticamente, cada célula contiene pequeños cronómetros moleculares que le permiten anticipar qué tareas debe realizar a lo largo del día, y así ahorrar energía y recursos», sostiene.
La alteración del ritmo circadiano, como ocurre con horarios rotativos o el llamado jet lag social, aumenta el riesgo de diabetes tipo 2, obesidad, hipertensión arterial, insomnio, trastornos psiquiátricos y neurológicos, enfermedades autoinmunes y cardiovasculares, y mayor probabilidad de infecciones. «A mayor intensidad o frecuencia del cambio de horario, más grande el riesgo», enfatiza el médico. «Por si fuera poco, la alteración del ritmo circadiano aumenta el riesgo de desarrollar cáncer, especialmente de mama, colon y endometrio», agrega.
Un estudio de 2023 realizado por científicos japoneses, citado en el libro, retrasó el horario de sueño de los participantes tres horas durante el fin de semana. El lunes se midió un aumento en la rigidez de las arterias y en la presión arterial en comparación con quienes mantuvieron horarios regulares. «Esto sugiere que, incluso en personas sanas, el organismo pierde parte de su equilibrio regulatorio, y no siempre logra volver de inmediato a su estado basal después de un desajuste del sueño», concluye Arrieta.
Finalmente, el autor brinda consejos de higiene del sueño: realizar actividad física, preferentemente por la mañana, cenar liviano al menos dos horas antes de acostarse, reducir las pantallas a medida que se acerca la noche y exponerse a la luz natural al levantarse.
