La Oficina del Censo de Estados Unidos publicó un informe que afirma que más de 24.000 votantes no ciudadanos emitieron su voto en las elecciones presidenciales de 2020. El documento, de siete páginas, no identifica a sus autores y no habría cumplido con los estándares habituales de revisión interna, según especialistas y exempleados del organismo.
WASHINGTON, DC — La Oficina del Censo de Estados Unidos publicó un informe oficial en el que afirma haber «determinado sin dificultad y con un alto grado de certeza» que, de los 160 millones de votantes en las elecciones presidenciales de 2020, más de 128 millones eran ciudadanos y más de 24.000 no lo eran. El texto añade que «quedan por analizar más de 32 millones de registros de votantes».
El informe no identifica a sus autores ni proporciona información de contacto para consultas sobre el documento. Según la cadena NPR, «el análisis no fue realizado por funcionarios de carrera de la Oficina del Censo», sino por personas vinculadas al America First Policy Institute, una organización afín al expresidente Donald Trump.
El mismo día de la publicación, Trump se refirió al informe en sus redes sociales. Destacó la cifra de 24.000 votos y afirmó: «La Oficina del Censo va a analizar los próximos 32.000.000 de votantes, y esta cifra se disparará. ¡YO GANÉ LAS ELECCIONES!».
El análisis cruza bases de datos del sector privado con registros gubernamentales para determinar la condición de ciudadanía de las personas que votaron. Según el texto, este tipo de vinculación presenta dificultades porque las bases de datos comerciales suelen contener valores faltantes en variables clave como domicilio, fecha de nacimiento y nombre, necesarias para verificar que se trata de la misma persona en distintas fuentes.
El informe tampoco aborda los falsos positivos, es decir, los casos en que los investigadores identifican erróneamente a una persona no ciudadana que habría votado. John Abowd, excientífico jefe de la Oficina del Censo, sostuvo que, en el caso de los datos comerciales utilizados en este análisis, la tasa de coincidencias falsas es al menos siete veces mayor que la proporción de votantes que, según los autores, no son ciudadanos. Su conclusión es que «es mucho más probable que los supuestos ‘votantes no ciudadanos’ sean errores en los datos que votantes no ciudadanos reales».
El documento tiene siete páginas. Según el criterio citado en el texto, un estudio de este tipo debería incluir información detallada sobre las limitaciones de los datos y los métodos de vinculación empleados. La conclusión del informe afirma que «la base de datos de registros administrativos de la Oficina del Censo la hace especialmente capaz de recopilar y publicar estadísticas sobre delitos electorales y otras formas de fraude».
Abowd también señaló: «Permitir que se publiquen tales disparates estadísticos en census.gov sin las habituales revisiones internas por pares y sin los detalles científicos necesarios para evaluar la calidad de los resultados es, en el mejor de los casos, irresponsable, pero lo más probable es que se trate de una mera manipulación partidista de la reputación de la Oficina del Censo en cuanto a la fiabilidad de sus productos estadísticos».
El informe se describe a sí mismo como «un análisis preliminar». Trump ya adelantó que habrá un informe de seguimiento. Los autores del primer documento no se han identificado públicamente.
Michael R. Strain es director de Estudios de Política Económica del American Enterprise Institute y autor de The American Dream Is Not Dead (But Populism Could Kill It) (Templeton Press, 2020).
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