El organismo internacional redujo su proyección de 3,6% a 2,1% para este año. El Relevamiento de Expectativas de Mercado indica una contracción de la actividad en el tercer trimestre, que acumularía dos caídas consecutivas.
El Banco Mundial recortó su proyección de crecimiento de la economía argentina para este año. El organismo había estimado un crecimiento de 3,6% y ahora lo redujo a 2,1%.
El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), encuesta mensual que realiza el Banco Central entre economistas, consultoras, bancos, centros de investigación, organismos internacionales y entidades financieras, sugiere que la economía argentina habría caído en recesión. Según los analistas consultados, la actividad económica se habría retraído entre 1% y 1,1% durante el tercer trimestre del año (julio, agosto y septiembre). Si a eso se suma la contracción del 0,6% registrada entre abril y junio, la Argentina habría acumulado dos trimestres consecutivos de caída, lo que técnicamente define una recesión.
El REM correspondiente a septiembre se realizó entre el 28 y el 30 de ese mes y abarcó a 44 economistas y 33 consultoras, además de entidades financieras. Hasta el mes anterior, los consultados estimaban que entre julio y septiembre la actividad había crecido entre 1,1% y 1,3%, y proyectaban para 2026 una expansión del orden del 2,1%. Ahora estiman una contracción de entre 1% y 1,1% para el tercer trimestre y recalcularon la expansión prevista para todo el año en apenas 1,2% a 1,5%.
El presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, han sostenido que las mediciones no están mostrando la realidad. Milei lo dijo en una entrevista y Caputo repitió esa idea. Las mediciones a las que se refieren incluyen datos producidos por el propio Estado, como los del INDEC, organismo que funciona como ente independiente.
En este contexto, el economista Alberto Ades participó de una reunión del gabinete nacional, donde formuló observaciones sobre la situación económica. Habló de inversores reacios a invertir en Argentina por el peso de la política, mencionó las tasas de interés y el crédito caro, entre otras cuestiones. Ades acaba de publicar el libro Lo que se desvanece.
Tras esa reunión circularon versiones que indicaban que Caputo no había participado argumentando estar enfermo por la presencia de Ades. Esa misma noche, Caputo apareció en el programa del Gordo Dan. En esa aparición, dijo que iban a “cortarle la cabeza” a los opositores en las elecciones y repitió varias veces que no había ninguna medición ni ninguna posibilidad de que Milei perdiera las próximas elecciones.
El resultado de las elecciones del año próximo es incierto. Milei puede ganar, puede perder, puede ganar por mucho o el resultado puede ser más ajustado. No hay pronósticos definidos.
En este contexto, un ministro de Economía debería procurar transmitir calma a los mercados, a los inversores, a los bonistas, a los consumidores y a los empresarios. La impresión que deja Caputo en estas apariciones es otra. Se lo ve alterado, tan alterado por momentos como el propio Presidente.
Por ahora se registran un Banco Mundial que recorta sus previsiones, un REM que sugiere una contracción de la actividad, una economía que podría haber acumulado dos trimestres consecutivos de caída y un Gobierno que sostiene que las mediciones no muestran adecuadamente la realidad.
