La decisión de Donald Trump de aplicar aranceles del 34% a las exportaciones generadas por China rápidamente encendió las antenas de alerta en la industria y el agro local, temerosos de que los productos asiáticos puedan «invadir» de manera masiva la escena local ante la reducción del mercado estadounidense. Lo cierto es que esa presunción no sólo preocupa al empresariado argentino: en Europa ya comenzaron a discutirse medidas también de corte proteccionista ante la posibilidad de que el aparato productivo chino ponga la mira en ese bloque para garantizarse más negocios. En Argentina, la apertura a las importaciones viene provocando enormes dolores de cabeza a nichos como la industria textil y el sector automotriz, espacios que justamente ya padecen el poder de fuego comercial de China.
En ese sentido, la producción textil transita una instancia de crisis derivada de, mayormente, el ingreso irrestricto de prendas chinas. Vale señalar que sólo en el primer bimestre del año, las importaciones de indumentaria treparon 135% versus el mismo período pero de 2024.
China representa el 80% de las importaciones totales de prendas ocurridas desde el año pasado a esta parte. En el segmento textil dan por descontado que la situación se pondrá más cuesta arriba a partir de los remanentes de productos que, dada la situación con los Estados Unidos, comenzarán a llegar en mayor cantidad a la Argentina.
Recuerdan que el mes pasado el ministro de Economía, Luis Caputo, anticipó que se reducirán los aranceles para la ropa y el calzado del 35% al 20%. Adelantó, también, que los aranceles de telas bajarán del 26% al 18%, mientras que los de hilados se ajustarán a tasas de entre 12 y 16 por ciento.
El arribo masivo de productos chinos empezó antes de la decisión de Donald Trump
En torno a la Unión Industrial Argentina (UIA) afirman que dichas medidas acentuarán aún más el arribo de productos chinos. Y que el impacto negativo de ese aluvión comenzó a hacerse sentir incluso antes de que Trump impusiera los recargos altos a las exportaciones del gigante asiático.
«La industria textil, de indumentaria y calzado se encuentra entre los principales empleadores en provincias como Buenos Aires, Catamarca, CABA, Santiago del Estero y Tucumán, y se estima que de los 30 mil empleos industriales perdidos durante el último año, más de 10 mil corresponden a esa cadena», expuso la UIA en un comunicado difundido a fines del mes pasado.
«Esta pérdida del empleo, sumada a un aumento de la informalidad, podría acelerarse frente a una apertura indiscriminada sin antes equilibrar las condiciones locales. La UIA insiste en la necesidad de tener una coordinación entre la agenda de competitividad y la integración comercial para no seguir profundizando la caída de la producción industrial y el empleo», añadió.
Otro sector que viene mostrando su preocupación ante el avance chino previo a los aranceles promovidos por la administración estadounidense es el automotriz, sobre todo luego de que a principios de marzo Caputo oficializara los requisitos para traer vehículos híbridos y eléctricos sin pagar arancel de importación.
La medida implicó fijar un cupo de 50.000 modelos electrificados que dejaron de estar alcanzados por el arancel de 35% de importación que regía para aquellos vehículos fabricados en el exterior con excepción de México y Brasil. El detalle está en que dicho régimen abarca únicamente a aquellos rodados con precios de lista de algo más de 30 millones de pesos.
Justamente, los vehículos chinos se ajustan a ese requisito, con la particularidad de que la potencia oriental es quien marca el ritmo del mercado global de automóviles híbridos o eléctricos vía una política de subsidios a la producción automotriz que crece cada año. La oferta china de ese tipo de rodados supera por amplio margen al resto de las opciones asiáticas, europeas y estadounidenses que se comercializan en el mundo.
«Si de por sí ya la situación se empezaba a complicar con estos cambios para los importados, el quiebre de Trump con las exportaciones chinas ahora pone en tensión a quienes fabrican en la Argentina y la región. Los autos chinos que no tengan demanda en Estados Unidos por temas de precios empezarán a llegar masivamente a América Latina. Hay que ver cómo resisten los fabricantes en nuestros países», comentó a iProfesional una fuente ligada a ese sector.
¿Se intensificará la invasión de productos chinos?
Consultado por este medio, Miguel Ponce, especialista en comercio exterior, sostuvo que, «dado el nuevo contexto de aranceles, absolutamente tendremos una invasión de productos chinos«.
«La decisión de China de contestar con la imposición de un 34% de aranceles a Estados Unidos da pie a una guerra comercial global que originará un stock ampliado de productos disponibles. China buscará colocar esa producción en otras latitudes y, lo que impactará aún más, es que liquidará todo a precios de saldos«, dijo a iProfesional.
«O sea, todo lo que exporten los chinos llegará a la Argentina a precios más baratos de los que ya conocemos. En un contexto de apertura de la economía como el que estamos, con importaciones provenientes de China que se duplicaron en un año, vamos a un escenario por demás de complicado para la producción local», añadió.
Ponce sostuvo que un aluvión ampliado de productos chinos pondrá en peligro a las industriales domésticas y las economías regionales.
«Hay empresarios que ya están viajando a China para ver qué productos terminados pueden traer a la Argentina o la forma en que pueden reemplazar elementos fabricados acá por material chino. Los galpones de producción se transformarán en galpones de almacenamiento si este contexto de enfrentamiento comercial global se agrava», aseguró.
El experto afirmó que en Estados Unidos se multiplican los analistas que comparan el escenario de confrontación comercial actual con los impactos de la depresión de 1929. «Paradójicamente, las comparaciones arrojan que los aranceles impuestos ahora igualan la política proteccionista implementada por Estados Unidos hace casi un siglo. Y que derivó en una crisis histórica», sostuvo.
En cuanto a los sectores locales que más podrían verse afectados por la «invasión china», Ponce mencionó a la electrónica, la industria textil, el calzado y las automotrices. «El ingreso de productos será indiscriminado. Impactará hasta en segmentos como la fabricación de muebles. Si no hay cambios, esta etapa podría ser superior a lo que vivimos con el ‘déme dos’ del menemismo«, vaticinó.
Para Ponce, los cambios aplicados por Trump se alinean con un proceso de distribución del poder mundial en etapa de redefinición.
«Trump ató la política económica a la seguridad nacional y eso es lo que también le ha permitido tomar estas decisiones al margen del congreso estadounidense. Utiliza herramientas de naturaleza comercial para promover cambios en la geopolítica. El tema es que en Estados Unidos ya hay encuestas con resultados en contra de estas decisiones e incluso opiniones dentro del partido republicano que apuntan a que el congreso retome el control de la política comercial», expresó.
El experto añadió que, «si bien nadie cree que estos números (arancelarios) serán definitivos», lo cierto es que Trump «abrió una etapa de incertidumbre» capaz de originar una depresión de alcance global y una inflación generalizada.
Productos chinos: anticipan mayor presión sobre la fabricación nacional
En las últimas horas, y respecto de las medidas anunciadas por Estados Unidos, también el economista Damián Di Pace sostuvo en declaraciones televisivas que, si bien «Argentina representa apenas 16 dólares de cada 10.000 importados por Estados Unidos», el «costo es enorme porque la mayoría de los productos argentinos tenían aranceles muy por debajo del 10 por ciento».
«Esto se puede llegar a flexibilizar por (el) alineamiento político (de Milei con Trump)», anticipó. Para luego señalar: «Lo importante desde lo geopolítico es que China tendrá un montón de excedente en el mundo. Y la realidad es que este año el sector automotriz (argentino) importó una cantidad de autos chinos. Ojo con el dumping chino«.
En contrapartida, Marcelo Elizondo, experto en comercio internacional y director de la consultora DNI, relativizó la posibilidad de un aluvión de productos chinos ante el «achique» del mercado norteamericano.
«Los productos que China vende a los Estados Unidos son muy específicos para la producción de Estados Unidos, muchos bienes intermedios o de capital. Eso no es vendible en la Argentina. Y después sí pueden ser algunos bienes finales, pero nuestro mercado no es tan grande como para compensar a los Estados Unidos», afirmó a iProfesional.
«Sí habrá mayor presión, eso está claro. No veo una inundación (con productos chinos) pero sí una mayor presión de la oferta. Creo que habrá una desaceleración del comercio en el planeta y veremos cómo se acomoda todo. Es un escenario muy difícil de predecir», añadió.
China y la incertidumbre respecto de qué medidas tomará
Por su parte, Gustavo Neffa, economista y analista de Research for Traders (RfT), dijo a iProfesional que «si China implemente medidas agresivas como respuesta a lo anunciado por Trump es muy posible que se produzca una baja de precios de sus productos. Y también que ocurra un aumento de las cantidades destinadas a terceros países como el nuestro».
«Aunque no veo una inundación, sí creo que se intensificará la presencia de productos chinos. Pero también puede ocurrir que les vendamos más soja a los chinos a raíz, también, de esta situación. Eso es algo que ya pasó con la primera presidencia de Trump», recordó.
En un contexto de turbulencias macroeconómicas globales y maniobras de corte geopolítico, los interrogantes respecto de cómo China redefinirá su estrategia exportadora ante los aranceles fijados por el Ejecutivo estadounidense tensionan a buena parte de la escena comercial doméstica.
Es esa misma incertidumbre la que acrecienta la preocupación en sectores que hoy sienten el impacto de las importaciones abiertas y se preguntan cómo harán para competir si, finalmente, la potencia asiática decide hacer de Argentina y la región una zona de colocación masiva de productos como forma de compensar eso que ya no venderá en la nación que gobierna Trump.