En el marco de un nuevo aniversario de la Guerra de Malvinas, se analizan las influencias ideológicas y las trayectorias políticas de la ex primera ministra británica y el presidente argentino, destacando sus puntos de encuentro en la crítica al Estado y la promoción de ideas de libre mercado.
En un nuevo aniversario de la Guerra de Malvinas, surge un análisis sobre una aparente paradoja: el presidente Javier Milei ha expresado en varias oportunidades su admiración por Margaret Thatcher, quien condujo la ofensiva militar británica durante aquel conflicto. Esta admiración se centra en el plano económico e ideológico, no en el bélico. Tanto Thatcher como Milei emergieron en contextos de crisis, construyeron su identidad política desde una confrontación con el Estado establecido y encontraron en el ideario liberal, con sus respectivos matices, una hoja de ruta para proponer cambios económicos y sociales.
Margaret Thatcher se formó en think tanks libertarios que, desde los márgenes, impulsaron ideas de libre mercado. Su trayectoria fue peculiar: provenía de una familia de clase media, estudió química en Oxford y luego derecho fiscal, antes de iniciar una carrera política que la llevó a liderar el Partido Conservador y convertirse en primera ministra en 1979. Desde ese cargo, impulsó un programa basado en privatizaciones, desregulación y recortes fiscales. Su pensamiento estuvo influenciado por economistas como Friedrich Hayek.
Recientemente, en una entrevista con el programa, la periodista Soledad Vallejos, autora del libro «Los dueños de la libertad», reconstruyó el origen y la expansión del pensamiento libertario que hoy tiene expresión en Javier Milei. El libro rastrea cómo, desde mediados del siglo XX, economistas de la Escuela Austríaca como Ludwig von Mises y Friedrich Hayek, junto a empresarios, impulsaron una red internacional de think tanks, como Atlas Network, para difundir las ideas del libre mercado.
En Argentina, la introducción de esta corriente se vincula a la figura de Alberto Benegas Lynch, quien impulsó la visita de von Mises a la Universidad de Buenos Aires en 1959. Vallejos menciona en la entrevista la conexión a través de figuras como el argentino Alejandro Chafuen, quien fue CEO de Atlas Network, y el británico Anthony Fisher, fundador del think tank que influyó en Thatcher. Estas redes construidas durante décadas permiten trazar líneas de continuidad en la formación ideológica y la llegada al poder de figuras con discursos disruptivos.
El ascenso de Thatcher se dio en un Reino Unido que, tras la posguerra, había consolidado un Estado de bienestar con amplio consenso, pero que atravesaba dificultades económicas. Su promesa fue la de una ruptura con el sistema anterior para impulsar una transformación profunda, algo que resuena en las narrativas políticas actuales. Analizar su figura puede servir para comprender los procesos políticos contemporáneos y evaluar si se trata de una repetición, una adaptación o una nueva versión de ideas que periódicamente regresan al centro del debate.
