La reciente licitación de bonos soberanos revela una marcada diferencia en la tasa de interés entre títulos que vencen en 2027 y 2028, atribuida por analistas a la incertidumbre sobre el escenario político post-electoral.
El Ministerio de Economía realizó una licitación de bonos soberanos en dólares (Bonar) con vencimientos a corto y mediano plazo. El bono que vence en octubre de 2027 (Bonar 27) logró una tasa de corte del 5,12% y una colocación cercana a los 550 millones de dólares, acercándose al objetivo total de 2.000 millones. En cambio, el bono con vencimiento en octubre de 2028 (Bonar 28) obtuvo una tasa significativamente mayor, del 8,86%, y solo se colocaron 34 millones de los 150 millones esperados.
La diferencia de casi 3,7 puntos porcentuales entre ambos instrumentos, emitidos el mismo día y con solo un año de diferencia en su vencimiento, es analizada por el mercado como un reflejo del riesgo político. El Bonar 27 vence durante el año electoral, aún bajo la presidencia de Javier Milei, mientras que el Bonar 28 lo haría durante el primer año de gestión de su sucesor, generando mayor incertidumbre sobre el cumplimiento.
Esta percepción de riesgo impacta en el costo de financiamiento del gobierno. Ante la baja demanda por el bono a 2028, el ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, evalúa discontinuar su colocación y concentrarse en el Bonar 2027. Este último, con un plazo aproximado de 20 meses, paga un interés mensual en dólares y es visto como una opción estable y de bajo riesgo por los inversores, particularmente aquellos con depósitos en dólares en el sistema financiero local.
La situación ilustra un desafío para la gestión económica: aunque se avance en el ordenamiento macroeconómico, la incertidumbre política futura puede encarecer el financiamiento a más largo plazo, complicando el manejo de vencimientos de deuda por unos 21.000 millones de dólares previstos para el próximo año.
