Se agregan frentes de conflicto en la cúpula del poder argentino, con una disputa pública en la Corte Suprema por la transparencia en la designación de jueces, mientras el Gobierno enfrenta críticas internas y casos de corrupción.
Una nueva disputa se hizo pública en el seno de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, entre su presidente, Horacio Rosatti, y los ministros Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti. El desacuerdo surge por la postergación en el Consejo de la Magistratura de un proyecto impulsado por Rosenkrantz y apoyado por Lorenzetti, que busca establecer mayores criterios de transparencia y objetividad en la designación de jueces y fiscales federales.
Este conflicto se da en un contexto donde el Gobierno nacional enfrenta una serie de cuestionamientos. En el plano interno, continúan las discusiones sobre el rol del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, cuya permanencia es apoyada por el Presidente Javier Milei y su hermana, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, pero es criticada por otros sectores oficialistas. Adorni deberá presentar su primer informe ante el Congreso el próximo 29 de mayo.
Paralelamente, resurgió la investigación por presuntos pagos de coimas y sobreprecios en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), con un pedido de ampliación de indagatoria para exfuncionarios y empresarios. En este caso también se mencionan disputas internas dentro del oficialismo.
La conjunción de estos frentes -la tensión en el máximo tribunal y los escándalos que afectan al Ejecutivo- configura un escenario complejo para la administración, en momentos en que el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, había planteado postergar reformas en el sistema judicial.
