Los títulos de PDVSA, conocidos históricamente como ‘bonos del hambre’, han experimentado un notable aumento de su valor en lo que va del año, impulsados por expectativas de reestructuración y cambios en el panorama político.
Los bonos de la petrolera estatal venezolana PDVSA, que en el pasado se negociaban con fuertes descuentos, se encuentran entre los activos de mayor rendimiento en el mercado de deuda de mercados emergentes durante este año. Estos títulos, que llegaron a ser denominados ‘bonos del hambre’, han registrado un aumento de aproximadamente el 70% desde enero, según datos de precios indicativos recopilados por Bloomberg.
La subida, que llevó el valor de los bonos desde un mínimo de 20 centavos por dólar a unos 35 centavos, se produce en un contexto de expectativas renovadas sobre una posible reestructuración de la deuda del país, valorada en cerca de 60.000 millones de dólares. Este cambio en el ánimo de los inversores está vinculado a un deshielo político entre Washington y Caracas, tras la salida de Nicolás Maduro de la presidencia.
«El camino hacia la reestructuración existe, pero en términos de timing no lo sabemos. En el momento en que tengamos más visibilidad, el diferencial se reducirá», señaló Riccardo Grassi, de Mangart Capital Advisors, fondo que posee bonos venezolanos.
Los títulos en cuestión fueron emitidos por PDVSA en 2014 y adquiridos inicialmente por el banco central de Venezuela. El apodo de ‘bonos del hambre’ surgió años después, durante la profunda crisis económica e hiperinflación que afectó al país, cuando Goldman Sachs Asset Management los compró en el mercado secundario. La transacción generó críticas por financiar a un gobierno cuyas políticas, según académicos como Ricardo Hausmann, priorizaban el pago de deuda sobre la importación de alimentos. Goldman Sachs ha salido desde entonces de esa posición.
Tras el default de Venezuela en 2017 y las sanciones estadounidenses que restringieron su negociación, los precios de estos bonos cayeron drásticamente, llegando a cotizarse por menos de 3 centavos por dólar. Las restricciones al mercado secundario finalizaron en 2023.
Actualmente, estos bonos se negocian con un descuento de alrededor del 12% frente a otros títulos de PDVSA, una mejora significativa respecto al descuento del 50%-60% que tenían durante las sanciones, según Francesco Marani de Auriga Global Investors. Este descuento se atribuye en parte a su exclusión de los principales índices de deuda emergente y a consideraciones de tipo ESG (ambientales, sociales y de gobierno corporativo).
Mientras algunos gestores, como Jim Craige de Stone Harbor Investment Partners, evitan estos títulos por la incertidumbre sobre su valoración en una eventual reestructuración, otros se muestran optimistas. Simon Waever, estratega de Morgan Stanley, recomienda su compra, argumentando que su documentación legal es idéntica a la de otros bonos de PDVSA y que, por lo tanto, deberían ser tratados de igual manera en un proceso de renegociación.
