Cientos de personas se congregaron en la Basílica de San José de Flores para participar de una misa en memoria del pontífice argentino, en el lugar donde descubrió su vocación sacerdotal.
Cientos de personas se congregaron este lunes en la Basílica de San José de Flores, en el barrio porteño de Flores, para participar de una misa en homenaje al papa Francisco al cumplirse un año de su fallecimiento. La ceremonia, organizada por el Arzobispado de Buenos Aires, comenzó a las 20 horas y fue celebrada por el arzobispo Jorge Ignacio García Cuerva.
Desde temprano, los fieles comenzaron a reunirse en la avenida Rivadavia 6950. Debido a la gran convocatoria, que según estimaciones del Arzobispado rondó las 2000 personas, se instalaron pantallas en el exterior del templo para quienes no pudieron ingresar.
El templo fue elegido por su vínculo histórico con el pontífice. «Allí descubrió su vocación sacerdotal cuando era joven: en un confesionario sintió el llamado al sacerdocio», explicaron desde la arquidiócesis. Agregaron que Francisco siempre tuvo un cariño especial por la basílica, donde se crió, y que ya como Sumo Pontífice envió obsequios, como un cuadro que se exhibe en el lugar.
Entre los asistentes estuvo Rogersy Zambrano, de la asociación civil Legado de Francisco, quien expresó: «Creemos que Francisco nos dejó un legado para transmitir y vivir. Nos dejó palabras muy concretas sobre la guerra, el cuidado de la tierra y de los más frágiles. Son mensajes sencillos, pero que nos hacen reflexionar».
Hugo Edgardo Romo, un vecino del barrio de 86 años, compartió sus impresiones: «Es un acto muy emocionante, porque me trae muchos recuerdos. En un momento difícil para el país, esto consuela a los que más lo necesitan». Maricel Schmit, de 54 años, destacó: «Me alegra ver tanta juventud, porque eso es lo que buscaba Francisco, movilizar a los jóvenes. Y lo ha logrado».
En su homilía, el arzobispo García Cuerva recordó las enseñanzas del papa: «Nuestro querido papa Francisco siempre decía que Dios no se cansa de perdonarnos». Y añadió: «A veces nos cuesta vivir la cultura del encuentro, descubrir que somos hermanos más allá de nuestras diferencias».
Entre las figuras públicas que asistieron a la misa se encontraban el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, el legislador Leandro Santoro y el exjefe de Gabinete nacional, Guillermo Francos.
El interior de la basílica presentaba varios elementos en memoria del pontífice, incluyendo cuadros con su imagen, un solideo blanco que le perteneció y mensajes dedicados que cubrían, entre otras cosas, el confesionario donde sintió su llamado.
