Un antiguo convento de 1897 en Villa Devoto, Buenos Aires, fue adquirido por desarrolladores para transformarlo en un proyecto residencial premium, reflejando la revalorización del barrio.
Villa Devoto, conocido como el «Jardín de la Ciudad» por sus plazas y calles arboladas, es uno de los barrios más codiciados de Buenos Aires. Su combinación de arquitectura histórica con moderna infraestructura lo ha posicionado como un polo de desarrollo inmobiliario.
Un ejemplo de esta transformación es el antiguo convento ubicado en la calle Pareja al 3600, a dos cuadras de la Plaza Arenales. Adquirido en 1897 por la congregación religiosa Hijas de Nuestra Señora de la Misericordia, el edificio de 3000 metros cuadrados alojó monjas durante 120 años. En 2017, su uso comenzó a declinar debido a los altos costos de mantenimiento, y las religiosas decidieron vender la parcela.
Actualmente, el espacio histórico está siendo reutilizado para un proyecto de viviendas de lujo. Según Martín Pinus, fundador de la inmobiliaria homónima, «el convento estaba prácticamente en desuso, funcionaba como geriátrico y enfermería para las pocas hermanas que quedaban». La ubicación, en el casco antiguo de Devoto, es estratégica: cerca de la oferta gastronómica y cultural que ha hecho del barrio uno de los más «cool» del mundo según la revista Time Out.
El valor del metro cuadrado en Villa Devoto alcanza los US$2752, igual que en Recoleta, pero por debajo de Puerto Madero (US$6148) y Palermo (US$3390), según el índice de Zonaprop. Sin embargo, en la zona de Plaza Arenales, el metro cuadrado de nuevas edificaciones no baja de los US$4000, indicó Martín Piantoni, CEO de Alton Desarrollos.
El proyecto en el convento se suma a otros emprendimientos en la zona, como los de Chivilcoy 2300, donde los departamentos parten desde US$2650/m². Sebastián Orlandi, CEO de Flamma, señaló que «la gente quiere vivir acá por la densidad poblacional acorde, el verde, las plazas, los espacios comerciales y los buenos colegios». La demanda proviene tanto de residentes de barrios linderos como Monte Castro, Villa Pueyrredón y Villa del Parque, como de zonas periféricas como Ramos Mejía y Tres de Febrero.
El caso del convento ilustra cómo espacios históricos pueden actualizarse sin perder su esencia, en un barrio que «crece bien, respetando la historia y su idiosincrasia», según los desarrolladores.
