La relación entre Patricia Bullrich y Karina Milei marca el pulso de una gestión libertaria que enfrenta desafíos internos. Mientras el presidente respalda a su jefe de Gabinete, las disputas por el futuro electoral se profundizan.
Patricia Bullrich, jefa del bloque libertario en la Cámara alta, ha dejado claro que actúa bajo sus propios términos. Su postura se enmarca en una hipótesis de conflicto que comenzó a desarrollar el año pasado y que, según fuentes internas, es contundente. La senadora está convencida de que Karina Milei, secretaria general de la presidencia, podría desplazarla en el futuro para favorecer a un dirigente cercano en la carrera electoral de 2027.
Este escenario se da en un contexto de gestión libertaria con signos de tensión interna. La cohesión del Gobierno se ve afectada por la disputa entre las dos figuras femeninas más influyentes de La Libertad Avanza. A esto se suma la constante necesidad del presidente Javier Milei de justificar su respaldo al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, cuestionado por diversos sectores.
En la última reunión de Gabinete, según la comunicación oficial, hubo un respaldo explícito del presidente a su ex vocero. Sin embargo, versiones extraoficiales indican que el economista elevó el tono en varias ocasiones al intentar disciplinar a un equipo que no parece convencido de la continuidad del ministro coordinador. Tras una muestra de apoyo el 29 de abril, cuando varios funcionarios acompañaron a Adorni al Congreso, los gestos de respaldo se han reducido. Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, fue una de las pocas voces que se manifestó, pero luego el silencio predominó.
Entre los funcionarios que hablan en reserva, hay cansancio por el escándalo y un reclamo de que se ponga un punto final, ya que sus acciones quedan opacadas por las novedades judiciales que involucran a Adorni. No obstante, también hay resignación, pues consideran que no hay salida mientras Milei lo respalde firmemente.
Bullrich, por su parte, calcula cada movimiento con frialdad. Fuentes libertarias señalan que la senadora tiene el presentimiento de que Karina Milei la dejará de lado en algún momento, especialmente de cara a la competencia por la jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en 2027. A pesar de no ser parte del círculo más cercano de la hermana del presidente, Bullrich cuenta con legisladores leales tanto en el Congreso como en la Legislatura bonaerense, muchos de los cuales ingresaron por el PRO y luego se sumaron a LLA.
En las elecciones legislativas del año pasado en la Ciudad, Bullrich obtuvo el 50,29% de los votos en la categoría de senadores, un resultado que refuerza su posición. Mientras tanto, Manuel Adorni ha descartado ser candidato el año próximo, afirmando en una entrevista que no pretende quedarse en la función pública y que planea escribir libros sobre su gestión.
Esta decisión allana el camino para Bullrich, ya que LLA no cuenta actualmente con otro dirigente de peso para competir por la Ciudad. La estructura partidaria, bajo la supervisión de Karina Milei, busca consolidarse en cada comuna. Desde principios de año, Pilar Ramírez, jefa del bloque libertario en la Legislatura, ha realizado recorridas por barrios, mientras que la juventud libertaria de CABA organiza agrupaciones secundarias y universitarias.
Además, la hermana del presidente lanzó a fines de febrero un plan para formar dirigentes en la Ciudad, ideado por Ramírez y sus equipos técnicos, similar al que se implementa en la provincia de Buenos Aires bajo el mando de Sebastián Pareja. Estos planes del karinismo no cuentan con la participación de Bullrich, lo que algunos atribuyen a su dedicación al rol de senadora, mientras que otros señalan que la desconfianza entre ambas es profunda.
