La psicóloga Marina Mammoliti presentó en la Feria del Libro su obra «Frená tu cabeza», donde ofrece herramientas para comprender y gestionar la ansiedad. Aunque no promete eliminarla, propone cambiar la relación con ella a través de técnicas como la respiración controlada y la exposición gradual.
“La ansiedad no es una idea abstracta que solo está en tu cabeza, es un cóctel químico que inunda tu organismo”, explica la psicóloga y divulgadora Marina Mammoliti en Frená tu cabeza, su primer libro recientemente presentado en la Feria del Libro. Aclara que, si bien existen recursos para regular la ansiedad y aprender a manejarla, no existe una herramienta que prometa eliminarla. En cambio, lo que sí se puede hacer es “cambiar la relación que tenés con ella. Cuando entendés lo que te pasa, el miedo baja”. A continuación, cinco recomendaciones para aprender a manejar la ansiedad compartidas por Mammoliti.
1. Respiración prolongada: Cuando prolongás la exhalación más que la inhalación, activás el sistema nervioso parasimpático (el freno del cuerpo) de forma directa. Respirar 4 tiempos hacia adentro y 6 u 8 tiempos hacia afuera durante dos minutos cambia la química cerebral de forma medible. El nervio vago es la vía principal de calma, y la respiración es su atajo más directo.
2. Psicoeducación: La taquicardia no es un infarto; es el corazón mandando sangre a los músculos. Cuando sabés eso, el síntoma pierde la mitad de su poder. La psicoeducación no es un adorno previo al tratamiento: es el primer paso terapéutico. Cuanto más fondo entendés los mecanismos de tu ansiedad, menos poder tiene sobre vos.
3. Técnica 5-4-3-2-1: Cuando el loop no para, esta técnica interrumpe el circuito ansioso: nombrás cinco cosas que ves, cuatro que podés tocar, tres sonidos, dos olores y un sabor. La mente no puede estar en el presente y en el loop del futuro imaginando escenarios catastróficos.
4. Exposición gradual: La evitación es el combustible más potente que tiene la ansiedad. Cada vez que esquivás algo que te asusta, le enseñás al cerebro que el peligro era real. El camino es la exposición gradual: pasos chiquitos hacia lo que temés, para que el sistema aprenda que puede.
5. Escuchar la alarma existencial: Cuando la vida que llevamos va a contramano de quienes queremos ser, la ansiedad no es un error del sistema, sino una señal. Una alarma que suena para decir: “Frenate, mirá, algo acá no cierra”. La ansiedad existencial no aparece porque algo salió mal, sino porque lo importante todavía no tiene lugar en tu vida.
