A días del final de The Late Show, el conductor convocó a Jimmy Kimmel, Jimmy Fallon, Seth Meyers y John Oliver para una noche de sátira, nostalgia y comentarios políticos.
La televisión estadounidense vivió una noche histórica con la reunión de Stephen Colbert y cuatro de sus colegas más reconocidos del late night: Jimmy Kimmel, Jimmy Fallon, Seth Meyers y John Oliver. El encuentro, que funcionó como un homenaje anticipado a una era de la televisión nocturna, combinó humor, nostalgia y críticas al presidente Donald Trump.
Colbert marcó el tono de la velada con una mezcla de humor negro y reflexiones sobre el peso simbólico de tener juntas a varias de las figuras más emblemáticas de la pantalla estadounidense. “El hecho de que los cinco estemos acá ahora mismo es, obviamente, peligroso, porque representamos a gran parte de los programas nocturnos”, dijo el anfitrión, y bromeó: “Jon Stewart es el superviviente designado esta noche. Alguien tiene que sobrevivir para que el presidente se enoje con él y pronuncie nuestros discursos fúnebres”.
La emisión sirvió como defensa del valor cultural y político del formato, especialmente en un contexto donde las decisiones empresariales condicionan el futuro de programas históricos. La salida de Colbert de CBS fue atribuida oficialmente a razones financieras, aunque figuras como David Letterman han expresado dudas al respecto, en medio de la fusión entre Paramount y Skydance y las tensiones políticas generadas por las críticas hacia Trump.
Jimmy Kimmel fue uno de los más irónicos al hablar de la cancelación: “Les diré que cuando me sacaron del aire por unos días, la gente canceló Disney+. ¿Por qué no cancelan ustedes Paramount+? ¿Porque ni siquiera lo tenían?”. También se refirió a la fragmentación de las audiencias: “Tenemos muchos programas. 30.000 personas viendo cada uno, y eso suma”.
Uno de los momentos más destacados ocurrió cuando Colbert preguntó si alguna vez imaginaron que el presidente de Estados Unidos tendría opiniones tan contundentes sobre su trabajo. Kimmel recordó su cruce indirecto con Melania Trump: “¿Sabes qué es aún más raro? Hacer un trabajo sobre el que su mujer tiene opiniones fuertes”. Seth Meyers agregó: “La mayoría de nosotros hemos evitado esa parte”, y bromeó sobre la obsesión de Trump por comentar los programas en tiempo real: “Si tuviera que defender la programación nocturna, diría que los líderes del mundo libre la están viendo”.
Colbert también bromeó sobre su vida después de CBS, insinuando que podría reciclarse como invitado recurrente en los programas de sus colegas. Kimmel le ofreció conducir su ciclo “no solo en verano”, sino “todo el año”, mientras que Fallon le recomendó “disfrutar de un merecido descanso”.
El conductor volvió a apuntar contra Trump por la inauguración de una estatua dorada de sí mismo de 6,7 metros en su club de golf de Miami. “Está incurriendo en cierta idolatría recreativa. La ceremonia fue dirigida por un pastor seguidor de MAGA llamado Mark Burns, quien dijo: ‘Esto no es un becerro de oro’… Un poco sospechoso negar la adoración de ídolos falsos antes de que alguien te acuse de ello”. Jon Stewart elevó el sarcasmo: “Si me permiten decirlo, es una vaca adulta, una vaca de oro”. Colbert recomendó “añadirle un par de asas para que sea más fácil bajarla cuando los canadienses nos liberen”.
La aparición conjunta de los integrantes de “Strike Force Five” marcó una de las últimas grandes fotos de una generación que transformó el late night en una combinación de sátira, análisis político y resistencia mediática. La despedida de Colbert no solo cierra un capítulo en la televisión nocturna, sino que abre interrogantes sobre el futuro del formato. Entre bromas, abrazos y críticas a Trump, el conductor dejó claro que el humor sigue siendo una herramienta para la crítica al poder.
