Un estudio de la Universidad de Campinas atribuye el 4,27% de las muertes por enfermedades respiratorias al calor extremo, frente al 1,81% causadas por el frío, entre 2010 y 2020.
Buenos Aires, 24 de mayo (NA). — El 4,27% de las muertes por enfermedades respiratorias en Brasil son atribuidas al calor extremo, más del doble del 1,81% de fallecimientos causados por el frío, según un estudio difundido por la Universidad de Campinas (Unicamp), en el estado de São Paulo.
La investigación, publicada en la revista especializada “PLOS Climate”, analizó más de un millón de casos en 646 municipios del país entre 2010 y 2020. Los autores indicaron que las temperaturas extremas se vincularon al 6% de las muertes respiratorias registradas en ese período, equivalentes a unos 66.000 fallecidos, aproximadamente 6.000 por año.
“Si pensamos en 6.000 muertes por año, es un costo muy grande”, señaló Guilherme Coelho, médico familiar y primer autor del estudio, que cursa un doctorado en el Departamento de Tocoginecología de la Facultad de Ciencias Médicas de la Unicamp.
El impacto varía según la región. En el norte de la selva amazónica, las altas temperaturas concentran el 12,5% de las muertes respiratorias; en el noreste ese porcentaje alcanza el 8,6%; en el sur, el patrón se invierte: cerca del 6% de las muertes se asocian al frío, frente al 1,5% vinculado al calor.
La investigación documenta lo que los autores denominan la “paradoja del frío” en la Amazonia: descensos de temperatura moderados en el sur pueden aumentar la mortalidad en regiones tropicales, donde las viviendas y las poblaciones no están adaptadas. “En Manaos, por ejemplo, temperaturas por debajo de los 24 grados ya se consideran frío”, indicó Coelho.
Los adultos mayores concentran cerca del 75% de las muertes respiratorias asociadas a temperaturas extremas, situación que los autores atribuyen al deterioro fisiológico de la regulación térmica y a la alta prevalencia de enfermedades crónicas.
Según el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales, en tres décadas la ocurrencia de olas de calor en Brasil pasó de siete días por año a 52. En algunas regiones del país, el promedio de las temperaturas máximas subió hasta 3 grados Celsius, según informó Xinhua y la Agencia Noticias Argentinas.
